Limpieza orejas perros: Guía práctica para hacer limpieza orejas perros en casa

Limpieza orejas perros: Guía práctica para hacer limpieza orejas perros en casa

Test de piel

Descubre el tipo de piel de tu perro y recibe su rutina personalizada gratis

Empezar test de piel

La limpieza de orejas en perros es uno de esos cuidados que a menudo pasamos por alto, pero es absolutamente clave para su bienestar. No se trata solo de que se vean bien; es una pieza fundamental para prevenir infecciones tan dolorosas y comunes como la otitis. Piénsalo como una acción preventiva que mantiene a tu compañero sano, feliz y libre de molestias.

Por qué la higiene de oídos es fundamental para la salud de tu perro

Persona cuidando la oreja de un perro de color miel, recostado sobre una manta clara.

Cuidar de los oídos de tu perro va mucho más allá de una simple tarea de aseo. Es, sin duda, una medida de salud preventiva de primer orden. Los oídos caninos son un ecosistema delicado donde la cera y la humedad se acumulan con facilidad, creando el caldo de cultivo perfecto para que bacterias y levaduras hagan de las suyas.

Mantener una rutina constante de limpieza de orejas en perros es lo que nos ayuda a evitar que esta acumulación se transforme en un problema serio. Si ignoramos esta parte de su cuidado, es muy probable que acabemos lidiando con problemas dolorosos y costosos como la otitis externa, una de las inflamaciones más frecuentes en las consultas veterinarias.

Prevenir antes que curar

Como en casi todo, la prevención es nuestra mejor aliada. Al integrar la higiene de los oídos en la rutina de tu mascota, te das la oportunidad de detectar señales de alerta muy pronto. Un poco más de cera de lo normal, un olor extraño o un ligero enrojecimiento pueden ser pistas que, si se cogen a tiempo, evitan una infección en toda regla.

Esto es especialmente crítico en perros con orejas caídas, como los Cocker Spaniel o los Basset Hounds. Su propia anatomía limita la ventilación natural del canal auditivo, lo que dispara el riesgo de que la humedad se quede atrapada y aparezcan las infecciones. Un cuidado regular mantiene ese canal auditivo seco y en equilibrio.

Una buena higiene auricular no solo previene infecciones; también mejora la calidad de vida de tu perro al librarlo de picores y molestias que pueden afectar a su comportamiento y a su estado de ánimo general.

En España, las razas de orejas caídas son un claro grupo de riesgo. De hecho, se calcula que entre el 20% y el 30% de las visitas al veterinario están relacionadas con otitis externas, y un sorprendente 70% de estos casos se dan en perros con esta característica. Por eso es tan importante usar productos que respeten su delicada piel. Marcas como Masco Beauty, por ejemplo, tienen limpiadores veganos y naturales de rápida absorción que son perfectos para pieles atípicas y ayudan a espaciar las visitas al veterinario. Puedes descubrir más sobre la importancia de esta rutina en el cuidado canino.

La conexión con el bienestar general

La salud de los oídos está íntimamente ligada al bienestar general de tu perro. Un animal con un picor o dolor constante en esa zona puede volverse irritable, mostrarse apático o incluso cambiar su comportamiento habitual. Unas orejas limpias y sanas se traducen, simple y llanamente, en un perro más feliz y tranquilo.

Incorporar la limpieza de oídos en una rutina de cuidado integral es una de las mejores maneras de demostrarle cuánto te importa. No es un proceso complicado, sino un hábito sencillo que fortalece vuestro vínculo y protege su salud a largo plazo. Si quieres ideas sobre cómo crear una rutina completa, puedes echarle un vistazo a nuestra guía definitiva y pasos de rutina de belleza para tu mascota.

Al final del día, entender por qué es tan importante la limpieza de orejas en perros te da el poder de ser proactivo. Y con ello, le ahorras a tu amigo peludo un montón de sufrimiento y a ti, muchas preocupaciones y gastos veterinarios que se pueden evitar.

Cómo dar con el limpiador de oídos perfecto para tu perro

Cuando te plantas delante de la estantería de productos para la limpieza de orejas en perros, la cantidad de opciones puede ser abrumadora. ¿Líquido, en aceite, en spray? La verdad es que no hay una respuesta única, porque el mejor producto siempre será el que se adapte a las necesidades de tu perro, sobre todo a su tipo de piel y a la forma de sus orejas.

No todos los limpiadores son iguales, y elegir bien es crucial. Un producto inadecuado no solo será ineficaz, sino que podría irritar la delicada piel del canal auditivo, resecarla y agravar un problema que ni siquiera sabías que existía.

La clave para pieles sensibles: fórmulas suaves y naturales

Si tu perro tiene la piel sensible o atópica, la lista de ingredientes es tu mejor aliada. Tienes que buscar fórmulas lo más naturales y respetuosas posible. Ingredientes como el aloe vera, la caléndula o la manzanilla son fantásticos por sus propiedades calmantes y antiinflamatorias, que ayudan a aliviar el enrojecimiento y el picor.

Aquí va una regla de oro: evita siempre los productos con alcohol, fragancias artificiales o parabenos. El alcohol desinfecta, sí, pero es tremendamente irritante y reseca la piel, provocando más molestias e incluso un efecto rebote en la producción de cera. Las fragancias, por su lado, son una de las principales causas de reacciones alérgicas.

El secreto está en optar por un limpiador con un pH equilibrado, pensado específicamente para la piel canina. Así te aseguras de que respeta la barrera cutánea natural del oído y no altera su equilibrio.

Tipos de limpiadores: ¿cuál es para mi perro?

Comprender las diferencias entre los formatos disponibles te ayudará a elegir el que mejor encaje con tu rutina y con tu perro. No es lo mismo limpiar las orejas de un Basset Hound que las de un Caniche.

Para que te resulte más sencillo, hemos creado esta tabla comparativa. Te ayudará a visualizar qué tipo de limpiador se adapta mejor a las necesidades específicas de tu perro, prestando especial atención a aquellos con piel sensible.

Comparativa de tipos de limpiadores de oídos para perros

Tipo de Limpiador Ideal Para Beneficios Clave Consideraciones
Soluciones Acuosas Limpiezas de mantenimiento, perros con poca cera y orejas erguidas. Son ligeras, fáciles de aplicar y se evaporan rápido sin dejar residuos. Pueden no ser suficientemente potentes para disolver cera muy compacta o abundante.
Limpiadores Oleosos Perros con orejas muy peludas o con gran acumulación de cera seca. El aceite disuelve eficazmente la cera dura y adherida, facilitando su expulsión. Pueden dejar un residuo graso que atraiga más suciedad si no se retiran bien.
Sprays y Mousses Perros nerviosos o que no toleran bien los líquidos directamente en el oído. Permiten una aplicación más controlada y menos invasiva en el pabellón externo. Generalmente son para limpiezas superficiales y no penetran tan profundamente en el canal.

Fíjate en estos ejemplos prácticos: para un perro de orejas caídas como un Cocker Spaniel, que tiende a acumular humedad, una solución acuosa con propiedades secantes es perfecta. Sin embargo, para un Caniche con mucho pelo en el canal auditivo, un limpiador con una base ligeramente oleosa será mucho más eficaz para deshacer los pegotes de cera que se quedan atrapados.

Ingredientes: qué buscar en la etiqueta (y de qué huir)

Más allá del formato, lo que de verdad marca la diferencia son los ingredientes activos. Una buena fórmula no solo limpia, sino que también cuida y protege.

Ingredientes que sí queremos:

  • Agentes ceruminolíticos suaves: Componentes que ayudan a disolver la cera sin ser agresivos.
  • Extractos botánicos calmantes: Aloe vera, camomila, caléndula... alivian la inflamación y el picor.
  • Agentes secantes naturales: Ayudan a mantener a raya las bacterias y levaduras que proliferan en ambientes húmedos.

Ingredientes a evitar a toda costa:

  • Alcohol: Provoca sequedad e irritación severa. ¡Nunca!
  • Peróxido de hidrógeno (agua oxigenada): Puede dañar las células sanas del canal auditivo.
  • Vinagre: Su acidez altera el pH natural del oído y puede causar escozor.
  • Aceites esenciales no aptos para perros: Algunos, como el aceite del árbol de té en altas concentraciones, son tóxicos para ellos.

Dar con el producto adecuado simplifica muchísimo el proceso de limpieza de orejas en perros y lo convierte en un momento de cuidado en lugar de una batalla. Si buscas una opción natural y eficaz, formulada específicamente para calmar la piel, te recomendamos que eches un vistazo a soluciones como el limpiador Calm Ears de Masco Beauty, diseñado para respetar hasta las pieles más delicadas.

El método correcto para limpiar las orejas de tu perro sin estrés

Ya tienes el limpiador perfecto, así que ahora toca ponerse manos a la obra. Que no te asuste la idea: convertir la limpieza de orejas en perros en una experiencia positiva y tranquila es totalmente posible. La clave está en la paciencia, una buena técnica y, sobre todo, en entender que para tu peludo es una zona muy delicada. El objetivo no es solo dejarle las orejas impolutas, sino construir una rutina de confianza para que no lo asocie con un momento de estrés.

Lo primero es el ambiente. Olvídate de intentar limpiarle las orejas justo cuando vuelve excitado del paseo o si está nervioso por algo. Busca un momento de calma, cuando esté relajado, quizá después de una siesta o mientras descansa a tu lado. Una voz suave, caricias y tener a mano sus premios favoritos son tus mejores aliados.

Preparando el terreno y los materiales

Antes de empezar, tenlo todo a mano. Si tienes que levantarte a buscar algo a mitad del proceso, solo conseguirás ponerle más nervioso.

Tu kit de limpieza debería incluir:

  • El limpiador auricular que has elegido: Ten el bote abierto y listo para usar.
  • Gasas de algodón limpias: Son mucho más seguras que los discos de algodón (que se deshacen) o los peligrosísimos bastoncillos. Coge varias.
  • Premios de alto valor: Esos que le vuelven loco y que reservas para ocasiones especiales.
  • Una toalla (opcional): Te vendrá genial para proteger el sofá o el suelo de salpicaduras.

Cuando lo tengas todo y tu perro esté tranquilo, siéntate con él en un lugar cómodo para ambos. Deja que olfatee el bote del limpiador y las gasas. Este simple gesto elimina el factor sorpresa y le da una sensación de control, haciendo que todo fluya mejor.

La técnica paso a paso para una limpieza eficaz

El éxito de una buena limpieza de orejas en perros reside en el método. No se trata de frotar, sino de disolver el cerumen desde el interior para que él mismo lo expulse de forma natural.

Con mucha suavidad, levanta la oreja para dejar a la vista la entrada del canal auditivo. Es importante no forzar ni doblar el cartílago, ya que podrías hacerle daño. Ahora, introduce la punta del aplicador en vertical y echa la cantidad de producto que indique el fabricante. No te agobies por no ver el fondo; el canal auditivo de los perros tiene forma de "L", así que es anatómicamente imposible que llegues al tímpano con el bote.

Y ahora, el truco del almendruco: el masaje. Sin soltar la oreja, masajea con suavidad la base, justo donde nace. Deberías oír un sonido característico, como un "chapoteo". Este masaje, que debe durar unos 20-30 segundos, es crucial para que el líquido se reparta bien por todo el canal y empiece a deshacer la cera y la suciedad.

El verdadero secreto de una limpieza profunda está en un buen masaje en la base de la oreja. Es lo que garantiza que el producto llegue donde debe y disuelva la suciedad sin tener que introducir nada en el canal.

Cuando termines el masaje, suéltale la oreja y... ¡apártate! Lo más normal es que tu perro sacuda la cabeza con energía. ¡Perfecto! Es justo lo que buscamos. Esa sacudida es la que expulsa el líquido y toda la porquería disuelta hacia fuera.

Para terminar, coge una gasa limpia, enróllala en tu dedo y repasa con cuidado todos los pliegues y recovecos visibles del pabellón auricular. Retira toda la suciedad a la que llegues fácilmente, pero nunca metas el dedo más allá de donde te permita la vista.

Esta infografía te ayudará a visualizar cómo elegir el producto adecuado, un paso clave antes de empezar. Diagrama que muestra el proceso para elegir un limpiador para perros, considerando piel sensible, mucho pelo y uso frecuente. Como puedes ver, la elección del limpiador depende de factores como la sensibilidad de su piel, la cantidad de pelo en las orejas o la frecuencia con la que vayas a realizar la higiene.

Errores que debes evitar a toda costa

Tan importante como saber qué hacer es tener muy claro qué no hacer. Hay errores muy comunes que pueden causar dolor, lesiones o incluso empeorar un problema que ya existía.

El enemigo público número uno: los bastoncillos de algodón. Sé que es tentador, pero son peligrosísimos. En lugar de limpiar, lo único que consiguen es empujar la cera y la suciedad hacia el fondo del canal, lo que puede provocar un tapón o, en el peor de los casos, perforar el tímpano. Se estima que el riesgo de lesión al usar bastoncillos es de hasta un 40%.

Otro fallo típico es usar la misma gasa para las dos orejas. Si una de ellas tiene una infección empezando (aunque no la veas), podrías pasarle las bacterias o levaduras a la otra. Utiliza siempre material nuevo para cada oreja y evitarás la contaminación cruzada. Es una norma básica pero fundamental en una correcta limpieza de orejas en perros.

Tampoco te pases de limpio. Una higiene demasiado frecuente puede irritar la piel del canal auditivo y desequilibrar su flora natural, dejándolo más expuesto a infecciones. Sigue las pautas de frecuencia recomendadas para la raza y el estilo de vida de tu perro.

Y lo más importante: nunca fuerces la situación. Si ves que tu perro se estresa de verdad, se resiste mucho o muestra signos de dolor, es mejor parar. Déjalo estar y vuelve a intentarlo más tarde o al día siguiente. La paciencia y el refuerzo positivo son tus mejores herramientas. Termina siempre la sesión (sea corta o larga) con un premio y muchos mimos para que se quede con un buen recuerdo.

Frecuencia de limpieza y cuándo acudir al veterinario

Una de las preguntas que más nos hacéis es cada cuánto tiempo hay que limpiar las orejas a un perro. ¿Semanalmente? ¿Una vez al mes? La verdad es que no hay una respuesta única, porque cada perro es un mundo. Todo depende de su raza, la forma de sus orejas y, por supuesto, su estilo de vida.

No es lo mismo un perro de orejas tiesas que vive en la ciudad que un Labrador que se pasa el fin de semana nadando en el río. La clave no está en marcar una fecha fija en el calendario, sino en observar a tu perro y adaptar la rutina a lo que de verdad necesita.

¿Con qué frecuencia debería limpiar sus orejas?

Para la mayoría de perros con orejas erguidas y que no suelen tener problemas, echar un vistazo y hacer una limpieza suave una vez al mes suele ser más que suficiente. El objetivo es simple: quitar el exceso de cera y la suciedad superficial antes de que se convierta en un problema.

Ahora bien, la cosa cambia por completo con las razas de orejas caídas. Perros como el Cocker Spaniel, el Basset Hound o el Beagle tienen el canal auditivo con muy poca ventilación. Ese ambiente cálido y húmedo es, literalmente, un paraíso para las bacterias y levaduras.

En estos casos, lo más inteligente es establecer una rutina semanal. Así mantienes la humedad a raya y previenes las temidas otitis. Lo mismo pasa con los perros nadadores o los que viven en zonas muy húmedas; sus oídos necesitan un cuidado mucho más constante.

Recuerda que no se trata de limpiar por limpiar. Una higiene excesiva puede ser contraproducente, irritando la piel y alterando el equilibrio natural del canal auditivo. La frecuencia perfecta es la que mantiene sus orejas sanas sin causar irritación.

Según datos de clínicas veterinarias españolas como Santevet o Anicura, para un perro sano y sin predisposición a problemas, una limpieza cada 15 o 30 días es un buen punto de partida. Es un dato curioso que en comunidades como Cataluña o Madrid, donde se calcula que el 60% de los perros tienen las orejas erguidas, una limpieza quincenal suele bastar. Sin embargo, las razas de orejas caídas se benefician enormemente de una rutina semanal para prevenir la otitis, una dolencia que puede afectar hasta a un 25% de la población canina cada año. Además, se ha demostrado que los limpiadores naturales en formato suero o spray eliminan hasta un 85% del cerumen sin causar irritación.

Señales de alarma: cuándo hay que llamar al veterinario

Saber limpiar es fundamental, pero igual de importante es saber cuándo el problema te supera. La limpieza de oídos es para prevenir, no para curar una infección. Si detectas cualquiera de estas señales, coge el teléfono y pide cita en el veterinario:

  • Mal olor persistente: Si huele fuerte, agrio o como a levadura, es uno de los síntomas más claros de una infección por bacterias o malassezia.
  • Secreción extraña o abundante: La cera normal es de un tono claro y en poca cantidad. Si ves que es amarillenta, verdosa o parece posos de café, algo va mal.
  • Sacude la cabeza sin parar o la ladea: Cuando un perro no para de sacudir la cabeza o la mantiene inclinada, es una señal inequívoca de que siente un dolor o una molestia intensa.
  • Se rasca de forma compulsiva: Un rascado de vez en cuando es normal, pero si se rasca las orejas frenéticamente, hasta el punto de hacerse heridas, necesitas ayuda profesional.
  • Enrojecimiento e inflamación: El interior de la oreja está rojo, hinchado o lo notas caliente al tocarlo.
  • Dolor al tocarle: Si se queja, llora o intenta morderte cuando le tocas las orejas, no hay duda de que le duele.

Ante cualquiera de estos síntomas, ni se te ocurra intentar solucionarlo en casa. Aplicar un limpiador sobre una infección o un tímpano perforado puede empeorar muchísimo la situación. Deja que sea el profesional quien diagnostique y paute el tratamiento correcto.

Una buena higiene va más allá de mantener las orejas limpias; es parte de un cuidado global. Por ejemplo, en perros de pelo largo, un buen desenredado es tan crucial como su salud auditiva. Y si buscas soluciones prácticas para la higiene general, seguro que te interesa saber más sobre las ventajas de un champú seco para perros para mantenerlo fresco entre baños.

Tropiezos habituales en la limpieza de oídos: qué evitar y cómo corregirlo

Productos para el cuidado de orejas de mascotas: limpiador, gasas, hisopo y premio para perros.

Incluso con toda la buena intención del mundo, es muy fácil caer en prácticas que, en lugar de ayudar, acaban perjudicando la salud auditiva de nuestro perro. La limpieza de orejas en perros es una tarea delicada, y conocer los errores más comunes es el primer paso para asegurarnos de que nuestra rutina sea siempre segura y beneficiosa para él.

El mito de los bastoncillos y los remedios de la abuela

Uno de los fallos más peligrosos, y que lamentablemente veo a menudo, es el uso de bastoncillos de algodón. Hay que entender que la anatomía del oído canino no es como la nuestra; su canal en forma de "L" hace que sea imposible limpiar bien con ellos. Lo único que conseguimos es empujar la cera hacia el fondo, creando tapones y aumentando muchísimo el riesgo de perforar el tímpano.

Otro error bastante extendido es tirar de soluciones caseras como el vinagre o el agua oxigenada. Aunque a veces se recomiendan como "naturales", su uso es totalmente contraproducente. El vinagre, por su acidez, desequilibra el pH de la piel del oído, causando irritación y eliminando las bacterias buenas que lo protegen.

El agua oxigenada, por su parte, puede ser demasiado agresiva y dañar las células sanas del conducto. Sencillamente, estos productos no están formulados para disolver la cera de forma segura y pueden convertir una simple limpieza en un problema dermatológico serio.

La solución no está en buscar atajos, sino en usar productos formulados específicamente para la higiene del oído canino. Un buen limpiador auricular tendrá un pH equilibrado, ingredientes que disuelven la cera con suavidad y agentes calmantes para evitar cualquier irritación.

Más allá del producto, la técnica lo es todo. La norma de oro es olvidarse de los bastoncillos, que conllevan un riesgo de lesión de hasta el 40%. Lo correcto es aplicar el limpiador, masajear la base de la oreja unos 30 segundos, dejar que el perro sacuda la cabeza para expulsar la suciedad y, para terminar, limpiar el pabellón externo con una gasa limpia para cada oreja. Así evitamos pasar problemas de un lado a otro.

De hecho, esta práctica se está profesionalizando cada vez más. En las peluquerías groomer de España, el 75% ya ofrece limpiezas óticas semanales, lo que ha contribuido a reducir la incidencia de otitis en un 35%. Si quieres dominar estas técnicas seguras, puedes encontrar más información sobre cómo cuidar los oídos de tu perro.

¿Es posible limpiar demasiado? La respuesta es sí

En la limpieza de orejas en perros, más no siempre es mejor. Una higiene excesiva puede eliminar la capa de cera natural que protege el canal auditivo, dejándolo totalmente expuesto a infecciones. Al irritar la piel con tanta frecuencia, podemos provocar un efecto rebote: el oído, para defenderse, producirá todavía más cera.

Entonces, ¿cada cuánto hay que limpiar? Depende de cada perro. Un Basset Hound, con sus orejas largas y caídas, seguramente necesite una limpieza semanal. En cambio, un perro con orejas erguidas y bien ventiladas puede que solo la necesite una vez al mes. La clave es observar y actuar cuando haga falta, no seguir un calendario a rajatabla. Y si tienes dudas, tu veterinario siempre te dará la mejor pauta.

Resolvemos tus dudas sobre la limpieza de oídos en perros

Por mucha información que tengamos, cuando se trata de limpiarles las orejas, una zona tan sensible, es normal que nos asalten las dudas. Querer hacerlo bien es la mejor señal de que te preocupas por la salud de tu perro. Vamos a responder de forma clara y directa a esas preguntas que, tarde o temprano, todos nos hacemos.

¿Es normal que mi perro tenga cera en los oídos?

Sí, totalmente. Un poco de cera, de un color claro o amarillento, es perfectamente normal y, de hecho, cumple una función. Es como un vigilante natural que atrapa la suciedad y el polvo, impidiendo que lleguen a las partes más profundas del oído. La cera sana no huele mal y su cantidad debería ser mínima.

Las alarmas deben saltar cuando esa cera cambia. Si ves que es demasiada, que se vuelve marrón oscuro o casi negra, o si desprende un olor que antes no estaba ahí, eso ya no es normal. Son los primeros indicios de que algo se está cociendo, como una posible infección por bacterias u hongos. Una buena rutina de limpieza te ayuda a controlar la acumulación natural y, lo más importante, a detectar estos cambios al instante.

A mi perro no le gusta que le limpien las orejas, ¿qué hago?

Esta es, probablemente, la situación más común. A muy pocos perros les hace gracia que les manipulen una zona tan delicada. Aquí, la clave no es la fuerza, sino la paciencia y la asociación positiva. Si tu perro se resiste, olvídate de intentar hacerlo todo de golpe.

Lo mejor es ir poco a poco, con sesiones muy cortas y siempre con refuerzo positivo.

  • Primer día: Empieza por algo sencillo. Tócale y masajéale las orejas por fuera con suavidad, mientras le das un premio que le encante.
  • Segundo día: Repite lo del día anterior y, esta vez, deja que olfatee el bote del limpiador. Cuando lo haga, ¡premio de nuevo!
  • Tercer día: Si lo ves tranquilo, levántale la oreja solo un segundo, muéstrale la gasa y prémialo efusivamente.

La idea es desensibilizarlo, convertir algo que le genera desconfianza en una rutina predecible que siempre acaba con algo bueno. Nunca lo sujetes a la fuerza ni le riñas, solo conseguirás que le coja más pánico. Si ves que se agobia, paras. Es mucho mejor avanzar un pasito hoy que crear un trauma que arrastre durante semanas.

El objetivo final no es solo limpiar, es construir confianza. Cuando tu perro entienda que no vas a hacerle daño y que al final hay una recompensa increíble esperándole, su actitud cambiará por completo.

Las orejas de mi perro huelen mal después de nadar, ¿es normal?

No, para nada. Un olor desagradable después de un baño es una señal de alerta clarísima. Te está diciendo que la humedad se ha quedado atrapada en el canal auditivo, creando el caldo de cultivo perfecto para que bacterias y levaduras (como la famosa Malassezia) se pongan las botas. Es el origen de las típicas "otitis del nadador".

Por eso, después de cada chapuzón, ya sea en el río, la playa o la bañera, es fundamental secarle bien las orejas. Utiliza una gasa limpia para secar con cuidado todo el pabellón externo y aplica un limpiador auricular con propiedades secantes. Estos productos están formulados para ayudar a que se evapore el agua que haya podido quedar dentro. Si aun así el mal olor persiste más de un día, no lo dejes pasar: es hora de visitar al veterinario, porque probablemente necesite un tratamiento para atajar la infección.

¿Puedo usar el mismo limpiador de oídos para mi perro y mi gato?

Como norma general, no es una buena idea, a no ser que el producto indique específicamente en su etiqueta que es seguro para ambas especies. Aunque parezcan similares, la piel y el pH del canal auditivo de un perro y un gato son distintos.

Un limpiador formulado para perros podría ser demasiado agresivo o contener ingredientes que irriten la piel de un gato. Aquí, la seguridad va primero. Lo más sensato es usar siempre un producto diseñado para cada animal. De esta forma, te aseguras de que el limpiador no solo sea eficaz, sino también completamente seguro para él. Es una pequeña inversión en tranquilidad y, sobre todo, en su salud.


En Masco Beauty sabemos que no hay dos perros iguales, y menos cuando hablamos del cuidado de su piel. Por eso desarrollamos fórmulas veganas que limpian de forma eficaz pero muy respetuosa, perfectas hasta para las orejas más delicadas. Descubre cómo nuestras soluciones pueden convertir la higiene en un momento de cuidado en https://mascobeauty.com.

Recomendado en este articulo

Crema almohadillas

Crema dermatologica de almohadillas

29,00 EUR Ver producto