La guía definitiva para el cuidado de un perro de pelo largo

La guía definitiva para el cuidado de un perro de pelo largo

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Tener un perro de pelo largo, ya sea un Collie majestuoso o un Yorkshire Terrier lleno de energía, es una maravilla. Pero seamos sinceros, ese pelaje espectacular a menudo viene con una dosis de estrés. Muchos dueños acaban sintiéndose superados por los nudos que parecen aparecer de la nada, la suciedad que se pega y ese miedo constante a dar un tirón y hacerle daño durante el cepillado.

El cuidado del pelo es salud, no solo estética

Si te suena esta situación, lo primero que debes saber es que el cuidado de ese manto va mucho más allá de la apariencia. De hecho, es uno de los pilares de la salud de su piel. Un pelaje descuidado no solo tiene un aspecto pobre, sino que se convierte en el entorno perfecto para que empiecen los problemas dermatológicos.

Una persona cepilla a un perro de pelo largo y peludo que sonríe felizmente en una alfombra.

Piensa en lo que ocurre cuando el pelo se enreda. Esos nudos no son solo un problema estético; tiran de la piel con cada movimiento, causándole un dolor constante. Y lo que muchos no ven es que, debajo de esas marañas, la piel no respira. Se acumulan la humedad, la suciedad y los aceites naturales, creando un microclima ideal para bacterias y hongos. Es un círculo vicioso que puede acabar en dermatitis, picores insoportables y heridas por el rascado.

Transforma la rutina en vuestro momento

Con esta guía quiero darte estrategias realistas, de las que funcionan en el día a día, para que dejes de ver el cepillado como una batalla perdida. La idea es convertir esa tarea en un momento de confianza y conexión con tu perro.

Verás cómo una rutina sencilla y constante, apoyada por los productos dermocosméticos correctos, lo cambia todo. No se trata de reaccionar cuando el desastre ya ha ocurrido, sino de prevenirlo, ahorrándote visitas al veterinario y manteniendo el pelo de tu amigo sano, brillante y sin enredos.

Para ello, es fundamental saber qué herramienta usar en cada momento:

  • Champús dermatológicos: Son la base de todo. Limpian a fondo, pero lo más importante es que respetan el pH de su piel. Usar un champú inadecuado es la vía rápida a la sequedad y la irritación.
  • Acondicionadores: Después del baño, este es el paso que marca la diferencia. Sella la cutícula del pelo, lo hidrata y, sobre todo, facilita enormemente el cepillado posterior. Menos tirones, menos roturas.
  • Sprays desenredantes: Este es tu mejor amigo para el mantenimiento diario. Un par de pulverizaciones antes de cepillar ayudan a que el peine se deslice, deshaciendo los pequeños nudos antes de que se conviertan en un problema.
  • Crema-mousse para almohadillas: A menudo nos olvidamos de ellas, pero las almohadillas sufren mucho. Esta crema las protege y repara, evitando grietas y sequedad, sobre todo después de los paseos.

Como siempre digo, prevenir es mucho más fácil, barato y amable para tu perro que curar. Unos minutos al día con el cepillo y el producto adecuado te ahorrarán horas de frustración luchando contra nudos imposibles y, lo más importante, le ahorrarás molestias a tu compañero.

Claro, aquí tienes la sección reescrita con un tono completamente humano y natural, siguiendo todas tus indicaciones.


Establece un ritual de cepillado que tu perro amará

Si tienes un perro de pelo largo, ya sabes que los nudos son el enemigo público número uno. Pero, ¿y si te dijera que esa batalla diaria no tiene por qué ser una tortura ni para ti ni para él? La clave no está en cepillar con fuerza durante horas, sino en convertirlo en un momento vuestro, un ritual de cuidado y conexión. Y para eso, lo primero es entender que la constancia y la herramienta adecuada son tus mejores aliados.

Muchos caemos en el error de pensar que cualquier cepillo vale. La realidad, y esto lo he visto mil veces, es que un cepillo incorrecto no solo no funciona, sino que puede hacer daño, partir el pelo y conseguir que tu perro huya nada más verlo.

Elige las herramientas correctas para su manto

Antes de empezar, para un momento y revisa tu arsenal. No necesitas tener veinte cepillos distintos, solo los dos o tres que de verdad funcionan para el tipo de pelo de tu compañero.

Por ejemplo, para mantos dobles y densos como los de un Husky o un Pastor Alemán, un rastrillo de subpelo no es una opción, es una necesidad. Es la única herramienta que llega a esa capa interna de pelo muerto que se apelmaza contra la piel y forma esos nudos tan traicioneros.

En cambio, si tu perro tiene un pelo largo y fino, como un Yorkshire o un Galgo Afgano, tu kit de supervivencia se reduce a una carda suave y un buen peine metálico. Con la carda deshaces los enredos más superficiales, y con el peine compruebas que no te has dejado ninguno escondido, sobre todo en las zonas más conflictivas.

Consejo de experto: Después de pasar la carda, haz siempre la prueba del algodón con el peine metálico. Si se desliza sin problemas desde la raíz hasta la punta, ¡misión cumplida! Si se atasca, has localizado un nudo al que hay que prestarle más atención antes de que se convierta en un problema mayor.

El amor por los perros de pelo largo no para de crecer. De hecho, las proyecciones indican que para 2026, el caniche podría liderar el ranking en España, con un incremento del 28% en sus registros. Pero este auge también nos enfrenta a una realidad: el pelo largo, si no se cuida bien, es un imán para los problemas de piel. Se estima que los nudos y la suciedad que acumulan están detrás de hasta el 60% de los casos que vemos en consulta dermatológica.

Para ayudarte a navegar en el mundo de los cepillos, hemos creado una tabla sencilla que te servirá de guía rápida.

Herramientas de cepillado según el tipo de pelo largo

Una guía para seleccionar el cepillo o peine adecuado para el manto específico de tu perro.

Tipo de Pelo Largo Herramienta recomendada Frecuencia de uso Consejo Profesional
Pelo fino y sedoso (Yorkshire, Bichón Maltés) Carda suave + Peine metálico Diario (5-10 min) Usa el peine para revisar zonas críticas como axilas y detrás de las orejas.
Manto doble (Husky, Samoyedo, Pastor Alemán) Rastrillo de subpelo + Carda 2-3 veces/semana El rastrillo es tu gran aliado en épocas de muda para evitar la acumulación de pelo muerto.
Pelo rizado o lanoso (Caniche, Perro de Aguas) Carda + Peine de púas separadas Casi diario Cepilla a contrapelo con la carda para abrir el rizo y luego peina para alisar y comprobar nudos.
Pelo grueso y largo (Collie, Terranova) Peine de púas largas + Rastrillo 3-4 veces/semana Trabaja por capas. Sujeta el pelo superior y cepilla las capas inferiores primero.

Recuerda que esta tabla es un punto de partida. Lo más importante es observar el manto de tu perro y ajustar la rutina según sus necesidades específicas en cada momento.

La técnica importa más que la fuerza

Incluso con el cepillo perfecto, la forma en que lo usas lo cambia todo. Olvídate de los tirones. Las zonas más delicadas, como las axilas, detrás de las orejas, el vientre o la base de la cola, son un campo de minas para los nudos.

Aquí es donde aplicamos la técnica de "sujetar y dividir". Con una mano, sujeta el mechón de pelo desde la base, pegado a la piel, para no tirar de ella. Con la otra, trabaja el nudo cepillando suavemente desde las puntas hacia la raíz, deshaciéndolo poco a poco.

Para que esta tarea sea mucho más fácil, un buen spray desenredante es tu arma secreta. No es un capricho, te lo aseguro. Productos como los acondicionadores en spray de Masco Beauty lubrican el pelo y permiten que el cepillo se deslice sin romperlo, además de dejar una capa protectora que ayuda a que no se formen nuevos enredos tan rápido.

Si quieres profundizar en los tipos de peines y cepillos, no te pierdas nuestra guía definitiva de peines para perro y cómo usarlos correctamente.

Convierte el cepillado en un momento especial

Ya tienes las herramientas y la técnica. Ahora falta el ingrediente final: tu actitud. Tu perro es un radar de emociones. Si te enfrentas al cepillado con estrés o prisa, él lo notará y se pondrá a la defensiva.

Necesitas crear un ambiente tranquilo y positivo.

  • Busca el momento perfecto: Nunca lo cepilles cuando esté alterado o con un pico de energía. El mejor momento es cuando esté relajado, por ejemplo, por la noche mientras estáis tranquilos en el sofá.
  • Empieza poco a poco: Las primeras veces, con un par de minutos es suficiente. Céntrate en una zona fácil como el lomo y acaba siempre la sesión con algo bueno.
  • Tira de refuerzo positivo: Ten a mano sus premios favoritos. Dale uno justo al empezar, otro a mitad de sesión si se porta bien, y el premio gordo al terminar.
  • No te olvides de las caricias y las palabras amables: Que no solo asocie el cepillo con un premio, sino también con tus mimos y tu atención.

Con paciencia y constancia, te prometo que tu perro dejará de ver el cepillo como una amenaza para empezar a verlo como la antesala de un rato agradable contigo. Y ambos disfrutaréis de un manto sano, bonito y sin nudos.

El arte de bañar a tu perro de pelo largo sin crear un desastre

Bañar a un perro de pelo largo es una de esas tareas que pueden salir muy bien o terriblemente mal. Si no lo hacemos con cuidado, podemos terminar con un perro que huele de maravilla, pero cuyo manto está lleno de nudos y su piel, completamente irritada. La clave no está solo en el agua y el jabón, sino en la técnica y, sobre todo, en los productos que elegimos.

Lo primero es lo primero, y esto es innegociable: nunca, bajo ningún concepto, metas en la bañera a un perro de pelo largo sin haberlo cepillado a conciencia antes. El agua tiene el poder de apretar los nudos, transformando pequeños enredos en auténticas marañas compactas. Créeme, no quieres enfrentarte a eso. A menudo, la única solución acaba siendo la tijera, con el riesgo que eso supone para la piel de tu compañero.

El champú dermocosmético: tu gran aliado

No caigas en la trampa de pensar que cualquier champú sirve. La piel de tu perro tiene un pH muy distinto al nuestro, y usar productos para humanos o genéricos de mala calidad puede destrozar su barrera cutánea. El resultado casi siempre es el mismo: sequedad, caspa y picores que vuelven loco al animal.

Aquí es donde entra en juego la dermocosmética. Busca siempre un champú formulado para perros, que respete el equilibrio de su piel y esté enriquecido con ingredientes naturales. Los champús de Masco Beauty, por ejemplo, están pensados para limpiar en profundidad pero con suavidad, usando activos como la avena o el aloe vera para calmar e hidratar. Es una limpieza que cuida.

Piensa en el champú no como un gasto, sino como una inversión directa en la salud de tu perro. Un buen producto previene problemas de piel que, a la larga, son mucho más caros y difíciles de tratar.

A la hora de enjabonar, también hay un truco. En lugar de echar el champú directamente sobre su espalda, dilúyelo con un poco de agua en tus manos. Luego, aplícalo y masajea con las yemas de los dedos, siguiendo siempre la dirección del pelo para no crear nuevos líos. Este pequeño masaje, además de limpiar, estimula la circulación sanguínea de la piel.

El acondicionador: un paso que no te puedes saltar

Si el champú es el héroe de la limpieza, el acondicionador es el guardián del manto. Mientras que el champú abre la cutícula del pelo para limpiarla, el acondicionador la sella. Para un perro de pelo largo, este paso no es un lujo, es una necesidad.

  • Sella la hidratación: Impide que el pelo se reseque y se vuelva quebradizo.
  • Desenreda como por arte de magia: Deja el pelo tan suave que el cepillo se desliza sin esfuerzo después del secado.
  • Protege y da brillo: Crea una fina capa que repele la suciedad y le da al pelaje ese acabado de exposición.

Tanto con el champú como con el acondicionador, el aclarado debe ser total. Asegúrate de que no quede ni rastro de producto, porque los residuos pueden irritar la piel. Revisa bien zonas como las axilas, la barriga y la entrepierna.

Secado completo: la mejor barrera contra hongos

El secado es tan crucial como el propio baño. Un pelaje que se queda húmedo, sobre todo en mantos densos y dobles, es un paraíso para los hongos y las bacterias. Esto puede acabar en infecciones de piel (piodermas) y en ese típico olor a "perro mojado" que no se va.

Empieza quitando el exceso de agua con una toalla, pero sin frotar bruscamente. Después, coge el secador. Úsalo a temperatura media y manteniéndolo a una distancia segura, moviéndolo sin parar mientras, a la vez, vas cepillando. Este cepillado durante el secado es el secreto para conseguir un pelo liso, suelto y perfectamente aireado hasta la raíz.

No es una exageración ser tan meticuloso. En España, se estima que hasta el 60 % de las visitas al veterinario tienen que ver con problemas de piel, una cifra que se dispara en razas de pelo largo mal cuidadas.

Antes de pensar en el baño, recuerda siempre el ritual de cepillado. Es la base de todo.

Infografía del ritual de cepillado para mascotas en 3 pasos: herramientas, spray y un premio.

Como ves, la clave del éxito es sencilla: las herramientas correctas, un buen spray para facilitar el deslizamiento y una recompensa para que tu perro lo asocie con algo positivo.

¿Y entre baños? El champú en seco al rescate

Seamos realistas, no podemos (ni debemos) bañar a nuestro perro cada vez que se mancha las patas en el parque. Para el mantenimiento del día a día, el champú en seco es una solución genial.

Te permite hacer una limpieza rápida, ya sea en una zona concreta o en todo el cuerpo, sin necesidad de agua. Elimina la suciedad superficial y el mal olor al instante. Es tu mejor aliado para después de un paseo bajo la lluvia o simplemente para refrescar su manto entre los baños completos. Si quieres profundizar en este tema, no te pierdas nuestra guía sobre cuándo y cómo bañar a tu perro de forma correcta.

Claro, aquí tienes la sección reescrita con un tono completamente humano y natural, como si la hubiera escrito un experto con años de experiencia.


Cómo actuar ante nudos difíciles y la muda de pelo

Incluso con la rutina de cepillado más rigurosa, la vida con un perro de pelo largo a veces nos pone a prueba. Hablo de esos nudos que parecen haberse fusionado con la piel o de esa explosión de pelo que convierte la casa en el Lejano Oeste durante la muda. Tranquilo, son gajes del oficio. Lo importante es cómo reaccionas, porque eso marca la diferencia entre un pequeño contratiempo y un problema serio para su piel.

Lo primero y más importante cuando te topas con un nudo muy apretado: respira hondo y ni se te ocurra coger las tijeras. La piel de los perros es increíblemente elástica y es facilísimo llevársela por delante al intentar cortar una maraña. La paciencia y las herramientas adecuadas son tus mejores aliadas en esta batalla.

Desmontando nudos imposibles sin dramas

Cuando un nudo se atrinchera, necesitas estrategia, no fuerza bruta. Piensa en ello como si estuvieras desactivando una bomba: cada movimiento es crucial.

Primero, aísla al enemigo. Empapa el nudo por completo con un buen espray desenredante; no escatimes. Estos productos no son solo agua con olor, su misión es lubricar el pelo para que resbale y pierda esa compactación que lo hace tan difícil. Dale un par de minutos para que el producto haga su magia y penetre hasta el corazón del problema.

Ahora toca el trabajo manual. Empieza con tus propios dedos, intentando abrir la maraña suavemente desde los bordes hacia el centro. Es una técnica de "divide y vencerás". A medida que lo sientas más suelto, ya puedes introducir un peine metálico, trabajando siempre desde las puntas del nudo hacia la raíz, nunca al revés.

  • Empieza por el final: Introduce la punta del peine en el extremo del nudo, lo más lejos de la piel, y peina hacia fuera con suavidad.
  • Avanza poco a poco: Una vez que las puntas están libres, sube un poquito más con el peine y repite.
  • Sujeta la base del pelo: Mientras trabajas, sujeta el mechón pegado a la piel. Así evitas los tirones y que a tu perro le duela.

Este proceso requiere tiempo, pero te aseguro que es la forma más segura y menos traumática para tu compañero. Si el nudo es ya una placa dura como una piedra, lo más sensato es rendirse y acudir a un peluquero canino profesional.

Nunca subestimes el poder de un nudo. Lo que parece un problema estético se puede convertir en una cárcel para la piel. Debajo de esas marañas, la piel no respira, acumula humedad y se convierte en el caldo de cultivo perfecto para irritaciones, picores e infecciones.

Cómo gestionar la temida época de muda

La muda es un proceso natural y totalmente necesario. Es la forma que tiene tu perro de cambiar de armario, deshaciéndose del pelo viejo para lucir un manto nuevo y adaptado a la temporada. El problema con los perros de pelo largo es que todo ese subpelo muerto que se suelta no cae al suelo, sino que se queda atrapado en el resto del pelaje, como si fuera velcro.

Si no lo quitamos, ese pelo muerto se apelmaza con el pelo sano y crea una capa densa que ahoga la piel, impidiendo que respire. Es la receta perfecta para el desastre dermatológico.

En estas épocas, que suelen ser en primavera y otoño, toca intensificar la rutina. Aquí es donde herramientas como el rastrillo de subpelo se convierten en tu mejor amigo, sobre todo si tienes una raza con doble manto.

  1. Aumenta la frecuencia: Si normalmente cepillas a tu perro tres veces por semana, durante la muda es mejor que lo hagas a diario.
  2. Usa la herramienta adecuada: El rastrillo está diseñado para meterse en el manto y arrastrar todo ese subpelo suelto sin dañar la capa exterior.
  3. Un baño estratégico: A veces, un buen baño con un champú de calidad, seguido de un soplado con secador, ayuda a soltar una cantidad increíble de pelo muerto de una sola vez.

Al ayudarle a liberarse de todo ese pelo sobrante, no solo evitarás tener bolas de pelo rodando por casa, sino que estarás cuidando su piel y asegurando que el nuevo pelaje crezca fuerte y sano.

No te olvides de los detalles: almohadillas, hocico y lagrimales

Un pelaje espectacular es solo una parte de la historia. El verdadero cuidado de un perro de pelo largo se ve en los detalles, en esas zonas que a menudo pasamos por alto pero que son cruciales para su bienestar. Hablamos de las almohadillas, el hocico y el contorno de los ojos. Te aseguro que dedicarles unos minutos al día previene problemas que pueden llegar a ser muy molestos y costosos.

Una persona cuida a un perro de pelo largo, aplicando crema en su pata y limpiando su ojo.

Piénsalo, sus almohadillas son como nuestros zapatos. Son su único contacto con el mundo, soportando todo su peso sobre asfalto que quema en verano o aceras heladas y llenas de sal en invierno. Es normal que se resequen, se agrieten y hasta se hagan heridas.

Cómo cuidar sus «zapatos» y su trufa

Unas almohadillas agrietadas no son una simple cuestión de estética. Duelen. Y lo que es peor, son una puerta abierta a infecciones. Lo mismo pasa con su hocico, esa trufa tan adorable que se reseca y agrieta con el sol o el frío extremo.

Aquí es donde un producto bien elegido cambia las reglas del juego. He oído a muchos dueños quejarse de que las cremas para almohadillas son un engorro: pringosas, manchan el sofá y el perro se pasa el rato lamiéndolas. Por suerte, la dermocosmética canina ha avanzado mucho y ya hay soluciones como la crema-mousse para almohadillas de Masco Beauty. Su fórmula es una maravilla porque se absorbe al instante, hidrata a fondo y no deja ni rastro de grasa.

Lo mejor de este tipo de productos es la textura. Al ser una mousse que se absorbe en segundos, el perro ni se entera de que la lleva. Se la puedes poner justo al volver del paseo y olvidarte de las manchas en el suelo o en la alfombra.

Cuidar estas zonas de forma preventiva es, además, una decisión inteligente. Mantener un perro de pelo largo puede costar entre 900 y 1.500 euros al año, y una parte importante de ese presupuesto se va en visitas al veterinario por temas de piel. Invertir en un buen producto preventivo como esta crema-mousse te ayuda a evitar gastos inesperados por una grieta que se ha infectado.

El reto de las manchas en el lagrimal

Si tu perro es de un color claro, como un bichón maltés, un caniche o un westie, seguro que conoces bien la batalla contra las manchas marrones del lagrimal. Esas marcas, que aparecen por la oxidación de las lágrimas, no son solo un problema estético. La humedad constante en esa zona es el caldo de cultivo perfecto para irritaciones y dermatitis.

Pero ojo, la solución no es frotar con productos agresivos. La piel del contorno de ojos es increíblemente sensible. Lo que de verdad funciona es una rutina de limpieza diaria, suave pero constante.

  • Limpieza diaria: Coge una gasa estéril (no algodón, que deja fibras) y humedécela con un limpiador específico para lagrimales. Pásala con mucha suavidad, sin apretar.
  • Secado, el paso clave: Después de limpiar, usa otra gasa limpia y seca para retirar cualquier resto de humedad. Esto es fundamental para evitar que proliferen bacterias.
  • Un buen corte de pelo: Pídele a tu peluquero canino de confianza que mantenga el pelo de esa zona bien cortito. A menos pelo, menos superficie donde se acumule la lágrima.

Busca limpiadores que contengan ingredientes naturales como la manzanilla o el aloe vera. Sus propiedades calmantes son un plus para mantener la piel sana. Si quieres saber más sobre cómo proteger estas zonas, puedes echar un vistazo a nuestro artículo sobre la mejor crema para almohadillas de perros, donde también damos trucos para otras áreas delicadas. Al final, incorporar estos pequeños gestos a tu rutina marcará una diferencia abismal en la comodidad y la salud de tu compañero.

Preguntas frecuentes sobre el cuidado del perro de pelo largo

Por mucha información que tengamos, al final, el día a día con un perro de pelo largo siempre nos plantea nuevas preguntas. Vamos a abordar algunas de las dudas más comunes que nos soléis plantear, esas que surgen justo cuando tienes el cepillo o el champú en la mano.

¿Con qué frecuencia debo bañar a mi perro de pelo largo?

Esta es, sin duda, la pregunta del millón. Y la verdad es que no hay una única respuesta correcta, porque depende totalmente del estilo de vida de tu perro, su tipo de piel y lo denso que sea su manto. Pero, para que tengas una referencia, un baño cada 4-6 semanas suele ser un buen punto de partida para mantenerlo limpio sin dañar su piel.

Bañarlo demasiado, sobre todo con productos que no son adecuados, puede eliminar la capa de grasa natural que protege su piel. El resultado es justo lo que queremos evitar: sequedad, picores e irritación. Si tu perro vuelve hecho un desastre de un paseo por el campo, no siempre tienes que meterlo en la ducha. Para esas ocasiones, un champú en seco es tu mejor aliado para una limpieza rápida y sin complicaciones.

¿Qué hago si mi perro odia que lo cepillen?

Si tu perro sale corriendo en cuanto ve el cepillo, es casi seguro que tiene una mala experiencia detrás, probablemente relacionada con el dolor de los tirones. Para darle la vuelta a la tortilla, la clave es armarse de paciencia y usar el refuerzo positivo. Esto no es algo que vaya a cambiar de la noche a la mañana.

Empieza con sesiones de cepillado súper cortas, de apenas uno o dos minutos, y busca un momento en el que esté tranquilo y relajado. Céntrate en zonas que no le molesten, como el lomo, y —esto es crucial— usa un buen spray desenredante. Así, el cepillo se deslizará mucho mejor y minimizarás los tirones.

Un consejo de oro: termina siempre la sesión con algo que le vuelva loco. Un premio de los buenos, su juguete favorito o una buena sesión de mimos. Poco a poco, dejará de ver el cepillo como un instrumento de tortura y empezará a asociarlo con un momento de atención y recompensa.

¿Es realmente necesario usar acondicionador después del champú?

Créeme, en un perro de pelo largo, el acondicionador no es un lujo, es una necesidad. Piénsalo de esta manera: el champú abre la cutícula del pelo para limpiarlo a fondo, pero es el acondicionador el que se encarga de volver a sellarla.

Saltarse este paso es prepararse para una batalla contra los nudos. Usar acondicionador te aporta muchísimos beneficios:

  • Mantiene la hidratación dentro del pelo, evitando que se reseque y se parta.
  • Facilita muchísimo el desenredado después del baño, lo que significa menos tirones para él y menos esfuerzo para ti.
  • Aporta un extra de protección y brillo, dejando el manto más suave, con mejor caída y menos propenso a enredarse.

En resumen, no usar acondicionador es un error que te costará tiempo y le causará molestias a tu perro. Es un paso sencillo que marca una diferencia enorme.

He encontrado un nudo muy pegado a la piel, ¿lo corto?

¡Mucho cuidado con esto! Cortar un nudo pegado a la piel con unas tijeras es una de las causas más frecuentes de visitas de urgencia al veterinario. La piel de los perros es muy elástica y es increíblemente fácil pellizcarla y provocar un corte grave sin ni siquiera darte cuenta.

Antes de pensar en las tijeras, agota el resto de las opciones. Pulveriza el nudo generosamente con un spray desenredante y, con mucha paciencia, intenta abrirlo con los dedos. Si ves que es imposible, lo más seguro y sensato es acudir a un peluquero canino. Ellos tienen herramientas específicas, como los cortanudos, y la experiencia para quitarlo sin poner en riesgo a tu compañero.


Cuidar de un perro de pelo largo es todo un compromiso, no nos vamos a engañar. Pero ver su manto sano y brillante mientras disfrutáis juntos es una recompensa increíble. En Masco Beauty creamos dermocosmética natural para hacerte esta tarea mucho más fácil y, sobre todo, para cuidar la salud de la piel de tu compañero. Descubre tu rutina personalizada en https://mascobeauty.com y transforma su cuidado diario.

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