Colirio para perros: guía rápida para el ojo sano

Colirio para perros: guía rápida para el ojo sano

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Los ojos de tu perro dicen mucho sobre su salud, y un colirio para perros es una de esas herramientas clave que todo dueño debería conocer. No hablamos de un solo producto, sino de soluciones líquidas pensadas para problemas específicos: desde aliviar una simple irritación por el polvo del parque hasta combatir infecciones más serias, siempre con una fórmula segura y adaptada a ellos.

La importancia de una mirada saludable en tu perro

Primer plano de los ojos azules y el pelaje claro de un perro, con expresión atenta.

Piensa en los ojos de tu perro como un chivato de su bienestar. Un lagrimeo que no cesa, un enrojecimiento que antes no estaba o esas típicas manchas oscuras en el lagrimal no son solo una cuestión de estética. Son pequeñas señales de que algo podría no estar del todo bien. Si las pasamos por alto, un problema menor puede acabar complicándose.

Por eso, el cuidado de sus ojos debería formar parte de vuestra rutina diaria. Muchas veces, vemos las manchas del lagrimal como algo inevitable, sobre todo si nuestro perro tiene el pelo claro. La realidad es que suelen ser el resultado de un desequilibrio que podemos controlar con una buena higiene preventiva y los productos adecuados.

El colirio: tu aliado en la prevención

Aquí es donde los colirios para perros y los limpiadores oculares específicos marcan la diferencia. No son solo para curar, sino para prevenir. Piénsalo como una herramienta de mantenimiento que, si la usas bien, te ayuda a evitar problemas mayores. Su función va mucho más allá de una simple limpieza superficial.

Un producto bien formulado mantiene el equilibrio del pH de la zona, hidrata la piel sensible del contorno y ayuda a frenar la proliferación de las bacterias que causan el mal olor y las manchas oscuras.

Las cifras lo confirman. En España, casi el 60% de los perros acude al veterinario por problemas en la piel o en los ojos. Con una población canina de 9,3 millones, las manchas lagrimales son un problema muy común en razas de pelo claro, afectando a entre un 45% y un 70% de ellas. Esto ha disparado la búsqueda de soluciones que sean realmente eficaces y seguras. Si te interesa, puedes aprender más sobre las tendencias del mercado de mascotas en España y su impacto.

La dermocosmética como una solución segura y eficaz

Apostar por la dermocosmética natural, diseñada por y para ellos, es la forma más inteligente de mantener sus ojos sanos y limpios. Estos productos están formulados específicamente para:

  • Respetar el pH de sus lágrimas y evitar la irritación que les causarían nuestros productos.
  • Limpiar con suavidad, sin ingredientes agresivos que puedan dañar la piel tan delicada del contorno ocular.
  • Prevenir la oxidación que causa esas manchas marrones, manteniendo su pelo limpio y con su color natural.

A lo largo de esta guía, vamos a ver qué tipos de colirio para perros existen, cuándo y cómo deberías usarlos, y cómo puedes crear una rutina de limpieza ocular que no solo proteja su vista, sino que también refuerce vuestro vínculo.

¿Qué tipo de colirio necesita tu perro? Descubre cuál usar

Saber qué colirio para perros escoger puede parecer un mundo, pero en realidad es más sencillo de lo que crees. Cada tipo de gota tiene una función muy específica, y entender para qué sirve cada una es clave para cuidar bien de tu compañero y saber cuándo toca llamar al veterinario.

Piénsalo así: no usarías la misma herramienta para apretar un tornillo que para clavar un clavo, ¿verdad? Con los ojos de tu perro pasa igual. Una simple irritación por el viento no se trata como una infección. La idea no es que te conviertas en oftalmólogo canino, sino que aprendas a reconocer las señales para actuar con cabeza.

Lágrimas artificiales, el alivio más inmediato

Las lágrimas artificiales son el colirio para perros más básico y seguro que puedes tener en tu botiquín. Su misión es muy clara: lubricar e hidratar. Son, literalmente, como una crema hidratante para los ojos de tu peludo.

Son perfectas para esas pequeñas molestias del día a día. Por ejemplo:

  • Irritación leve: Un día de mucho viento en el parque, el polvo de la calle o el aire acondicionado pueden resecar y enrojecer sus ojos.
  • Ojos secos: Algunas razas, sobre todo las de hocico chato como los bulldogs o carlinos, parpadean menos y sus ojos tienden a secarse más de la cuenta.
  • Limpieza superficial: Vienen genial para ayudar a arrastrar una mota de polvo o una pequeña legaña antes de que vaya a más.

Estas gotas no llevan medicamentos, así que son totalmente seguras para un alivio puntual. Si vives en una ciudad o en una zona con mucho polen, tenerlas a mano es casi una obligación.

Colirios antibióticos para frenar las infecciones

Aquí ya entramos en terreno serio, el que requiere sí o sí la supervisión de un profesional. Un colirio antibiótico es un medicamento diseñado para combatir infecciones causadas por bacterias. La señal de alarma más evidente es una secreción ocular espesa, de color amarillo o verdoso.

Es importantísimo que lo tengas claro: nunca, bajo ningún concepto, uses un colirio antibiótico por tu cuenta. Administrarlo sin un diagnóstico veterinario puede crear resistencias bacterianas (haciendo que los tratamientos futuros no funcionen) o, peor aún, enmascarar un problema mucho más grave.

La conjuntivitis bacteriana es una de las razones más habituales para recetarlos. Si ves el ojo de tu perro muy rojo, hinchado y con esa secreción purulenta, no lo dudes: es hora de ir al veterinario para que identifique la bacteria y te dé el tratamiento correcto.

Colirios antiinflamatorios y antihistamínicos: para alergias y golpes

Los colirios antiinflamatorios son como un ibuprofeno para los ojos: su objetivo es bajar la inflamación. Los hay de varios tipos, y se usan para reducir la hinchazón y el enrojecimiento que aparecen tras un golpe, en procesos postoperatorios o por una reacción alérgica fuerte.

Por otro lado, los antihistamínicos son los especialistas en alergias. ¿Llega la primavera y a tu perro le empiezan a picar los ojos, se le ponen rojos y no para de lagrimear? Lo más seguro es que sea una alergia estacional. Estas gotas bloquean la histamina, que es la sustancia que su cuerpo libera y que provoca todos esos síntomas tan molestos.

Ambos tipos de colirio, por lo general, necesitan receta. Un veterinario debe confirmar qué está causando esa inflamación o alergia para dar con el producto exacto. Para el cuidado diario, la higiene y prevenir las típicas manchas del lagrimal, lo más seguro y recomendable es usar soluciones dermocosméticas. Por ejemplo, puedes echar un vistazo al limpiador ocular Power Eyes de Masco Beauty, formulado específicamente para mantener esa zona tan delicada limpia y sana.

Para que puedas tener toda la información a mano de un solo vistazo, hemos preparado esta tabla resumen.

Guía rápida para entender los colirios caninos

Aquí tienes una tabla sencilla para asociar cada síntoma común con el tipo de colirio que podría necesitar tu perro, clarificando su propósito y si requiere prescripción.

Tipo de Colirio Función Principal Señales y Síntomas Comunes ¿Necesita Receta Veterinaria?
Lágrimas Artificiales Lubricar e hidratar Ojos secos, irritación leve por polvo o viento, legañas transparentes. No
Colirio Antibiótico Combatir infecciones bacterianas Secreción amarilla/verdosa, ojo muy rojo e hinchado (conjuntivitis). Sí, siempre
Colirio Antiinflamatorio Reducir la inflamación Hinchazón por alergias, golpes leves o postoperatorios.
Colirio Antihistamínico Calmar reacciones alérgicas Picor intenso, enrojecimiento y lagrimeo por alergia estacional. Generalmente, sí

Esperamos que esta guía te ayude a diferenciar mejor cada producto. Recuerda que, ante la duda, la mejor opción es siempre consultar a tu veterinario de confianza.

Cómo tratar las manchas del lagrimal de forma segura

Si tienes un perro de pelo claro, seguro que sabes de qué hablamos: esas manchas marrones o rojizas tan persistentes que aparecen justo debajo de sus ojos. No son una simple cuestión estética, sino la señal visible de un lagrimeo excesivo, algo que los veterinarios llaman epífora.

Entender por qué se forman es más fácil de lo que parece. Piensa en lo que le pasa a un trozo de hierro si lo dejas a la intemperie: la humedad y el aire acaban por oxidarlo. Pues en el lagrimal de tu perro ocurre un proceso muy similar. Sus lágrimas contienen unas moléculas ricas en hierro, las porfirinas.

Cuando las lágrimas se acumulan en el pelo y están en contacto constante con el aire, ese hierro se oxida. Este es el proceso químico que provoca esa mancha de color óxido tan característica y tan difícil de quitar. Por eso es un problema tan común en razas como el bichón maltés, el caniche o el westie.

¿Por qué no basta con usar agua?

Seguramente, lo primero que has intentado es limpiar la zona con un poco de agua o suero fisiológico. Y aunque son opciones seguras para una limpieza puntual, no atajan el problema de raíz. El agua no hace nada para neutralizar las porfirinas ni ayuda a frenar la aparición de bacterias y levaduras, que encuentran en esa zona húmeda el caldo de cultivo perfecto y acaban causando mal olor e irritación.

Aquí es donde un producto específico marca un antes y un después. Un buen limpiador de lagrimales está diseñado para actuar en varios frentes a la vez:

  • Limpia la mancha visible, ayudando a disolver esas acumulaciones de porfirinas ya oxidadas.
  • Equilibra el pH de la piel, respetando esa zona tan delicada y evitando irritaciones que solo empeorarían el lagrimeo.
  • Previene la aparición de nuevas manchas, porque mantiene la zona más seca y crea un ambiente hostil para la oxidación.
  • Calma la piel irritada con ingredientes naturales como el aloe vera o la manzanilla, que alivian el enrojecimiento.

El verdadero secreto no es solo limpiar lo que ya se ve, sino transformar la piel de esa zona en un lugar donde las manchas no puedan formarse. Es un trabajo de constancia, no una solución mágica de un día para otro.

La constancia es tu mejor aliada

Tratar las manchas del lagrimal es una carrera de fondo, no un esprint. Para ver resultados de verdad, la clave es ser constante. Lo ideal es crear una rutina diaria para limpiar el contorno de los ojos, sobre todo en aquellos perros que tienen más predisposición a mancharse.

Este cuidado diario no solo mejora el aspecto de tu perro. También previene problemas de piel derivados de la humedad constante, como infecciones por hongos o dermatitis. De hecho, los problemas oculares son una consulta muy frecuente en las clínicas. En España, donde ya hay 9,3 millones de perros, se calcula que hasta el 70% de las razas de pelo claro sufren de manchas en los lagrimales. Puedes descubrir más sobre el mercado de mascotas en España y cómo crece la demanda de soluciones específicas.

Para que este cuidado forme parte de tu día a día, busca productos que te lo pongan fácil. Un buen limpiador debe ser suave pero eficaz y, sobre todo, cómodo de aplicar. Si además te preocupas por el planeta, las fórmulas veganas y con ingredientes de origen natural son una elección fantástica.

Eso sí, recuerda que, aunque la higiene es fundamental, a veces la epífora puede ser síntoma de un problema de salud que necesita atención veterinaria, como un conducto lagrimal obstruido, alergias o incluso problemas dentales. Si el lagrimeo es muy abundante o viene acompañado de otros síntomas, no dudes en consultar a tu veterinario.

Para el mantenimiento diario y la prevención, integrar productos de alta calidad es tu mejor baza. Puedes explorar una rutina completa para el cuidado de los ojos que te ayude a mantener esa zona limpia, sana y libre de manchas.

Guía práctica: cómo ponerle las gotas y limpiarle los ojos sin dramas

Sé lo que estás pensando: ¿aplicarle un colirio para perros o limpiarle los lagrimales a mi peludo sin que parezca una escena de lucha libre? Te aseguro que sí, es posible. Muchos dueños lo viven como una pequeña batalla, pero con un poco de maña y paciencia, puedes convertirlo en un ritual de cuidado que incluso refuerce vuestro vínculo.

La clave es que tu perro no lo asocie con algo malo, sino que lo vea como un momento más contigo, tranquilo y sin sorpresas. Al principio puede que se resista un poco, es normal, pero con constancia verás cómo pasa de la tensión a la colaboración.

Primero lo primero: prepara el terreno

Antes de llamar a tu perro, ten todo lo que necesitas a mano. Si hay algo que pone nervioso a un perro (y a nosotros) es tener que parar a mitad de camino para buscar algo. Ese momento de duda rompe toda la magia.

Ten tu "kit" de limpieza listo y en un lugar cómodo. Esto es lo que no te puede faltar:

  • El colirio o limpiador ocular: Tenlo ya abierto y preparado para usar.
  • Gasas estériles: Importantísimo usar una gasa nueva para cada ojo. Así evitas pasar bacterias de un lado a otro.
  • Premios de los buenos: Reserva ese snack irresistible que solo le das en ocasiones muy especiales.
  • Toallas (opcional): Si tu perro es un experto en escapismo, una toalla puede ayudarte a envolverlo suavemente para que se sienta más seguro y quieto.

Y por supuesto, lávate bien las manos antes de empezar. Los ojos son increíblemente delicados.

El paso a paso para aplicar el colirio como un profesional

Aquí la técnica lo es todo. Un movimiento brusco o un gesto que le asuste puede hacer que le coja manía para siempre. Sigue estos pasos para hacerlo con suavidad y eficacia.

  1. Busca la posición ideal: No te pongas de frente, que resulta muy intimidante. Lo mejor es colocarte detrás de él. Si es un perro pequeño, siéntalo sobre tu regazo. Si es grande, puedes arrodillarte a su espalda mientras está sentado o tumbado.
  2. Sujeta con cariño pero con firmeza: Con tu mano no dominante, sujeta su cabeza por debajo de la mandíbula. Con el pulgar de esa misma mano, baja con mucho cuidado su párpado inferior, creando como un pequeño "saquito".
  3. Aplica las gotas desde arriba: Ahora, con la otra mano, sostén el colirio para perros por encima de su ojo. Un buen truco es apoyar esa mano en su frente para ganar estabilidad. Deja caer las gotas recetadas en ese saquito que has formado, ¡pero nunca toques el ojo con la punta del bote!
  4. Deja que parpadee: Suelta su cabeza y deja que cierre y abra los ojos un par de veces. Ese parpadeo natural se encargará de repartir bien el líquido por toda la superficie.
  5. ¡El premio! Justo al terminar, dale su recompensa y muchas caricias. Tiene que entender que después del pequeño trámite, siempre viene algo genial.

Un consejo de oro: evita acercar el bote de frente al ojo. Es un gesto instintivo que activa su reflejo de parpadeo y lo convierte todo en una misión imposible.

Cómo limpiar las manchas del lagrimal correctamente

Limpiar las manchas que deja el lagrimeo es un proceso parecido, pero aquí nos centramos en el pelo y la piel de alrededor. Mantener esta zona bien limpia y, sobre todo, seca, es fundamental para que el pelo no se oxide y aparezcan irritaciones.

Este gráfico lo explica muy bien: es un ciclo que va del lagrimeo excesivo a la acumulación, y que solo se rompe con una buena limpieza.

Infografía del proceso para limpiar lagrimales: de lágrima excesiva a acumulación y limpieza.

Como ves, si actuamos con una limpieza constante, impedimos que se formen esas manchas oscuras tan características.

Para una higiene perfecta, sigue estos pasos:

  • Humedece una gasa estéril con un limpiador ocular específico. Recuerda, una gasa para cada ojo.
  • Limpia siempre desde la zona del lagrimal hacia afuera, en la misma dirección del crecimiento del pelo. Hazlo con pasadas suaves hasta que la gasa salga limpia.
  • Seca la zona con otra gasa limpia y seca. Este paso es crucial. La humedad es el caldo de cultivo perfecto para las bacterias y lo que provoca que el pelo se oxide y se ponga oscuro.

Este tipo de cuidados no solo le darán una mirada más saludable y bonita, sino que forman parte de su higiene general. Es algo tan importante como, por ejemplo, mantener a raya el sarro de su boca. Si este tema también te preocupa, seguro que te ayuda nuestra guía sobre cómo lavar los dientes a un perro sin estrés. Integrar estas dos rutinas en vuestro día a día mejorará muchísimo su calidad de vida.

Por qué nunca debes usar tu colirio en tu perro

Que a tu perro se le pongan los ojos rojos o le lloreen más de la cuenta es algo que nos pone en alerta al momento. La primera tentación, casi un acto reflejo, es mirar en nuestro propio botiquín. ¿Y si le echo un par de gotas de mi colirio? Parece una solución fácil y rápida, pero es uno de los errores más graves que puedes cometer.

Piénsalo así: los colirios para humanos están diseñados para nosotros, y lo que para ti es un alivio, para tu perro puede ser un verdadero problema.

La primera barrera, invisible pero crucial, es el pH de las lágrimas. Nuestros ojos tienen un pH que se mueve en un rango de 7.0 a 7.4. Los de los perros, en cambio, son un poco más alcalinos, con un pH de 7.5 a 8.5. Puede parecer una diferencia mínima, pero para una superficie tan delicada como la córnea, es un mundo.

Aplicar un producto con un pH que no es el suyo es como echarle una gota de limón en una heridita abierta. El resultado es un escozor inmediato y una irritación que, lejos de solucionar nada, solo empeora el cuadro. En lugar de calmar, estarás provocando más dolor y enrojecimiento.

El peligro oculto en los ingredientes

Más allá del pH, la verdadera alarma salta cuando miramos la letra pequeña: los principios activos y los conservantes de los colirios humanos. Muchos de estos compuestos, totalmente seguros para las personas, pueden ser tóxicos para los perros.

Un ejemplo clarísimo es la nafazolina, un descongestivo que se encuentra en muchísimas gotas de venta libre para "blanquear" los ojos. Pues bien, en los perros, la nafazolina puede ser muy peligrosa. Si su organismo la absorbe a través de la mucosa del ojo, puede causar:

  • Problemas cardíacos, como arritmias.
  • Efectos neurológicos, como una depresión del sistema nervioso central.
  • Una caída brusca de la tensión arterial.

Otro ingrediente problemático es el cloruro de benzalconio, un conservante muy común. Es eficaz, sí, pero se sabe que puede ser tremendamente irritante para la córnea canina, llegando a provocar daños serios si se usa de forma continuada.

Usar un colirio humano no solo pone en riesgo la salud de tu perro con ingredientes que pueden ser tóxicos, sino que también puede estar tapando una enfermedad grave. Un ojo rojo podría ser una úlcera en la córnea, glaucoma o uveítis, y todas estas patologías necesitan un diagnóstico y tratamiento veterinario urgente.

Cada especie, su propia fórmula

Al final, al aplicar un producto que no es el adecuado, lo único que consigues es retrasar la visita al veterinario. Y mientras tanto, un problema que podría ser serio sigue avanzando sin que nadie le ponga freno. Es como intentar apagar un fuego con gasolina: la intención puede ser buena, pero las consecuencias, un desastre.

La salud de los ojos de tu perro no es un juego. Necesita un colirio específico para perros, uno que respete su biología, con el pH correcto y con ingredientes que hayan demostrado ser seguros y efectivos para ellos. No te la juegues. Ante cualquier duda o problema ocular, la regla de oro es y será siempre la misma: llama a tu veterinario.

Señales de alerta para una visita urgente al veterinario

Perro con ojo rojo e irritado, llorando, mientras una persona habla por teléfono, posiblemente un veterinario.

Aunque muchos cuidados oculares los puedes hacer tú mismo en casa, es crucial que sepas distinguir una simple molestia de una verdadera urgencia. Saber cuándo hay que coger el teléfono y llamar al veterinario es la mejor manera de proteger la vista de tu perro.

No se trata de ser alarmista, sino de aprender a reconocer esas "banderas rojas" que te indican que algo más serio está pasando. Ignorar estas señales puede traer complicaciones graves y, en el peor de los casos, dañar la visión de tu amigo para siempre. Hay problemas oculares que avanzan a una velocidad de vértigo.

Señales de dolor ocular intenso

Lo primero que te debe poner en alerta es el dolor. Si a tu perro le duele un ojo de verdad, su comportamiento te lo dirá a gritos, y no puedes pasarlo por alto.

Fíjate si tu perro entrecierra un ojo constantemente (lo que los veterinarios llamamos blefaroespasmo), si se frota la cara desesperadamente contra la alfombra o los muebles, o si se aparta cuando intentas tocarle la cabeza. Estos gestos son una señal inequívoca de que algo le duele, y mucho. El dolor ocular no es una tontería que se pasa sola.

Además, es posible que lo veas más apático, sin ganas de comer o que busque esconderse en rincones oscuros, porque la luz le molesta (fotofobia). Este cambio de actitud es su forma de pedir ayuda, y necesita una respuesta rápida.

Que no te engañe el gesto de entrecerrar un ojo. No es una manía ni algo sin importancia. La mayoría de las veces, es el síntoma principal de una úlcera en la córnea, una herida en la superficie del ojo que necesita tratamiento veterinario de inmediato.

Cambios en el ojo que no pueden esperar

Más allá de cómo se comporte tu perro, hay cambios físicos en el propio ojo que son una emergencia clara. Si ves cualquiera de los siguientes, no lo dudes y llama a tu veterinario.

  • Legañas de un color extraño: Un poco de legaña transparente o blanquecina por la mañana puede ser normal. Pero una secreción amarilla o verdosa, espesa y constante, suele ser sinónimo de una infección bacteriana que solo se cura con un colirio para perros antibiótico recetado.
  • Un cambio en el color del ojo: Presta atención al globo ocular. Si se ve de un tono azulado, blanquecino o como si estuviera "nublado", podría ser un edema corneal, cataratas o, peor aún, glaucoma. El glaucoma es muy peligroso y doloroso, ya que aumenta la presión dentro del ojo.
  • Pupilas de distinto tamaño (anisocoria): Si notas que una pupila está mucho más grande o más pequeña que la otra, puede ser indicativo de un problema neurológico o de una enfermedad ocular seria, como la uveítis (una inflamación interna del ojo).
  • Enrojecimiento o hinchazón extremos: Un ojo muy rojo, con los vasos sanguíneos muy marcados, o un párpado que está claramente hinchado, delata una inflamación severa, una reacción alérgica fuerte o una lesión que un profesional tiene que valorar.
  • El "tercer párpado" a la vista: Los perros tienen una membrana (la membrana nictitante) que normalmente no se ve. Si de repente esa "telilla" blanca o rosada le cubre parte del ojo de forma permanente, es porque algo está irritando o dañando el globo ocular.

Estos síntomas no son para que te conviertas en un experto en diagnóstico, sino para que sepas cuándo la situación te supera. Proteger los ojos de tu perro es tu responsabilidad, y saber cuándo pedir ayuda profesional es la parte más importante de ese trabajo.

Resolvemos tus dudas sobre el cuidado de los ojos de tu perro

Sé que, por mucho que nos informemos, el cuidado diario de los ojos de nuestro perro siempre genera preguntas. Es una zona muy delicada y es lógico que queramos actuar con total seguridad. Por eso, he recopilado las consultas más habituales que suelen surgir para darte respuestas claras y prácticas.

¿Puedo usar suero fisiológico para limpiarle los ojos?

Sí, sin problema. El suero fisiológico es una opción perfectamente segura para una limpieza puntual. Si ves que a tu perro se le ha metido una mota de polvo o tiene una legaña que no se va, el suero te ayudará a arrastrarla suavemente, ya que su pH es muy similar al de la lágrima y no le va a irritar.

Ahora bien, su función llega hasta ahí. Es una herramienta de limpieza, nada más. No tiene ninguna propiedad para tratar problemas más específicos ni para prevenir las típicas manchas marrones que aparecen en el lagrimal.

Para eso, un limpiador ocular formulado para perros es mucho más completo. Piensa que el suero es como un vaso de agua, que limpia y refresca, mientras que un buen limpiador es como una bebida isotónica: no solo limpia, sino que además aporta ingredientes calmantes, respeta el pH de la piel del contorno y, clave en esto, combate la oxidación que provoca esas manchas oscuras.

¿Qué hago si mi perro no se deja poner las gotas?

Aquí la paciencia y el refuerzo positivo son tus mejores aliados. Si lo fuerzas, solo conseguirás que le coja más miedo y cada aplicación se convierta en una pequeña lucha. El objetivo es que acabe asociando el colirio para perros con algo bueno, o al menos, neutro.

Te doy algunos trucos que suelen funcionar:

  • Saca el premio gordo: Busca esa chuche que le vuelve loco y dásela única y exclusivamente después de ponerle las gotas.
  • Haz ensayos cortos: No vayas directo a la aplicación. Empieza con sesiones de un par de minutos en las que solo lo colocas en posición, le tocas suavemente la cara, le acercas el bote (sin usarlo) y le premias.
  • Tú eres su ancla: Los perros notan nuestro estrés. Así que respira hondo, háblale con voz tranquila y muévete sin brusquedad. Poco a poco, entenderá que no pasa nada malo.

¿Cada cuánto debería limpiarle la zona del lagrimal?

La frecuencia ideal depende totalmente de la raza y de la tendencia de tu perro a generar legañas o manchas. No hay una única respuesta válida para todos.

Si tienes un perro de pelo claro propenso a las manchas, como un bichón maltés, un caniche o un westie, lo ideal es una rutina de limpieza diaria. La constancia es lo que de verdad marca la diferencia para evitar que las porfirinas se fijen en el pelo y lo tiñan de marrón.

En cambio, para otras razas que no tienen esta predisposición, con limpiar la zona una o dos veces por semana para quitar alguna legaña y mantenerla aseada suele ser más que suficiente.

¿Los colirios para perros caducan?

Sí, rotunda y absolutamente. Y es un detalle crucial para la seguridad de tu perro. Fíjate siempre en la fecha de caducidad que viene impresa en la caja o en el propio bote antes de usarlo.

Pero ojo, hay otro dato que a menudo se nos pasa por alto: la fecha de apertura. La gran mayoría de los colirios deben tirarse una vez transcurridos 30 días desde que los abres. ¿Por qué? Porque el riesgo de que se contaminen con bacterias es altísimo, y podrías acabar provocándole una infección en lugar de curársela.

Un buen truco es coger un rotulador permanente y apuntar en el propio bote el día que lo abres. Así no hay lugar a dudas y sabrás exactamente cuándo tienes que reemplazarlo.


En Masco Beauty entendemos que el cuidado de los ojos es una pieza clave en el bienestar general de tu perro. Por eso, hemos formulado nuestros productos con ingredientes naturales pensados para limpiar, calmar y proteger esta zona tan sensible. Echa un vistazo a nuestras soluciones de dermocosmética en https://mascobeauty.com y dale a tu compañero el cuidado experto que se merece.

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