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Empezar test de pielSi ves que tu perro no para de rascarse, lo que los veterinarios llamamos prurito canino, no lo pases por alto. No es una simple manía. Es una de las señales de alarma más comunes que nos indican que algo no va bien y, de hecho, es uno de los motivos principales de visita al veterinario. Este picor constante puede ser solo la punta del iceberg de un problema de piel que le está robando su calidad de vida.
Entendiendo el picor de tu perro
Piensa en la piel de tu perro como la muralla de un castillo: su primera línea de defensa contra el mundo. Cuando esa barrera se debilita, por la razón que sea, se vuelve vulnerable y es ahí cuando empiezan los pruritos en perros. El rascado compulsivo no es la enfermedad en sí, sino más bien una sirena de emergencia, un síntoma que nos avisa de que algo está fallando por dentro.
Lo que empieza como un rascado esporádico puede convertirse rápidamente en una obsesión que le causa heridas, infecciones secundarias y un estado de estrés constante. Entender la importancia de este síntoma es el primer paso para poder ayudarle de verdad.
La dimensión real de los problemas de piel
Los problemas dermatológicos son mucho más habituales de lo que la gente cree. Según el 'Informe Advance 2026 sobre salud y alimentación', un sorprendente 55,3% de los perros en España ha tenido algún problema de salud, y las afecciones de la piel están entre las más frecuentes.
Para que te hagas una idea, la dermatitis atópica, una de las grandes culpables del picor crónico, afecta a un 7,4% de ellos. Con más de 9 millones de perros en el país, estamos hablando de cientos de miles de animales que sufren un picor que merma su bienestar a diario. No es de extrañar que casi el 60% de las consultas veterinarias estén relacionadas con la piel, lo que deja claro lo mucho que nos preocupa la salud de nuestros compañeros.
Para ayudarte a saber si ese rascado es algo puntual o una señal de alarma, hemos preparado este sencillo árbol de decisión que puede orientarte.

Como ves en la infografía, si el rascado es leve y ocasional, puede ser algo sin importancia, como una picadura. Pero si se vuelve persistente, es el momento de observar con más atención y, muy probablemente, de pedir cita en el veterinario.
Punto clave: Un rascado insistente no es un mal hábito, es un indicador de salud. Ignorarlo puede convertir un problema manejable en una condición crónica y dolorosa para tu perro.
Señales de alerta que no debes ignorar
El rascado no suele venir solo. Hay otras señales que acompañan a los pruritos en perros y te dan pistas sobre qué puede estar pasando. Para que puedas identificar rápidamente qué podría estar causando el picor de tu perro y si necesitas una visita urgente al veterinario, hemos creado esta tabla.
Señales de alerta del prurito y su posible origen
| Síntoma clave | Posible causa | Nivel de urgencia |
|---|---|---|
| Rascado intenso y súbito, a veces con pequeños puntos rojos. | Parásitos (pulgas, garrapatas) o picaduras de insectos. | Media. Revisa a fondo su pelaje y aplica un antiparasitario. Si no mejora en 24-48h, acude al veterinario. |
| Picor generalizado, lamido de patas, otitis recurrentes, problemas digestivos. | Alergia alimentaria o dermatitis atópica (alergia ambiental). | Media-Alta. Requiere diagnóstico veterinario para identificar el alérgeno. No es una emergencia vital, pero necesita tratamiento. |
| Mal olor, piel grasienta o muy seca, zonas enrojecidas y calientes. | Infección por bacterias u hongos (levaduras). | Alta. Las infecciones pueden extenderse rápidamente. Necesitas un diagnóstico y tratamiento específico (antibióticos, antifúngicos). |
| Heridas, costras, pérdida de pelo y rascado frenético en una zona concreta. | Dolor, cuerpo extraño clavado o una reacción de contacto (dermatitis por contacto). | Alta. Podría haber una herida infectada o un objeto que deba ser extraído por un profesional. |
Esta tabla es una guía inicial, pero recuerda que el diagnóstico definitivo siempre debe hacerlo un profesional. Además de estos síntomas, fíjate si tu perro muestra otros comportamientos que delatan su malestar:
- Lamido excesivo: Se lame compulsivamente las patas, los costados o la zona perianal.
- Mordisqueo o frotamiento: Busca alivio frotándose contra muebles, alfombras o incluso contra las paredes.
- Piel enrojecida o inflamada: Zonas concretas (abdomen, axilas, orejas) que se ven irritadas y están calientes al tacto.
- Pérdida de pelo (alopecia): Calvas o zonas con menos densidad de pelo, justo donde más se rasca.
- Cambios en la piel: Aparición de costras, caspa, granitos o un olor corporal más fuerte de lo normal.
Cada uno de estos signos es una pieza del puzle. Anotarlos te ayudará a darle al veterinario la información más completa posible. Si quieres saber más, te animamos a leer nuestro artículo sobre los principales problemas de piel en perros y cómo identificarlos. En esta guía, te daremos un plan claro para que sepas cómo actuar y qué herramientas usar para que tu perro encuentre alivio.
Las causas más comunes detrás del picor de tu perro
Para poder ponerle fin al picor de tu perro, lo primero es saber de dónde viene. Piensa que su piel es como una muralla que le protege del exterior. El picor es la señal de alarma de que algo ha abierto una brecha en esa muralla. Encontrar al culpable es el primer paso para poder reconstruir sus defensas y que vuelva a ser el de siempre.
Muchas veces, la respuesta más sencilla es la correcta. Y cuando se trata de picor, los primeros sospechosos son unos viejos conocidos: los parásitos. Aunque no siempre los veamos a simple vista, sus efectos son inconfundibles.
Parásitos, los pequeños invasores
Las pulgas son el enemigo público número uno. Una sola picadura puede desatar una reacción alérgica brutal, la famosa Dermatitis Alérgica por Picadura de Pulga (DAPP). Esto provoca un rascado desesperado, sobre todo en la zona baja de la espalda y en la base de la cola. No hace falta que tu perro esté plagado; una única pulga que salte sobre él en el parque puede ser la causa de todo el problema.
Pero las pulgas no están solas en esta batalla. Hay otros culpables microscópicos:
- Ácaros: Algunos, como el de la sarna (Sarcoptes scabiei), son auténticos excavadores que crean túneles en la piel, causando un picor insoportable, calvas y costras. Otros, como los ácaros de los oídos (Otodectes cynotis), se instalan en el canal auditivo y provocan una irritación tremenda.
- Garrapatas: Aunque nos preocupan más por las enfermedades que transmiten, su picadura también es molesta y puede causar una irritación y un picor muy localizado justo donde se enganchan.
Alergias, un sistema inmunitario en alerta
Vale, hemos revisado a nuestro perro de arriba abajo y no hay ni rastro de parásitos. Si sigue rascándose como si no hubiera un mañana, es hora de pensar en las alergias. A diferencia de nosotros, que estornudamos o nos lloran los ojos, los perros suelen manifestar las alergias a través de la piel.
Una alergia no es más que una reacción exagerada de las defensas de tu perro. Su sistema inmunitario se confunde y ataca a algo que debería ser inofensivo (como el polen o un tipo de comida), provocando inflamación y un picor muy intenso.
Normalmente, las alergias caninas se dividen en tres grandes grupos:
- Alergia alimentaria: A veces, el problema está en el comedero. Ciertas proteínas, como las del pollo o la ternera, o algunos cereales como el trigo, pueden ser los detonantes. Si tu perro se lame las patas sin parar, tiene un picor generalizado por el cuerpo y sufre otitis una y otra vez, sospecha de la comida.
- Dermatitis atópica: Aquí el enemigo está en el aire. Hablamos de una reacción a alérgenos ambientales como el polen, los ácaros del polvo o el moho. Es una condición crónica, a menudo hereditaria, que se manifiesta en brotes de picor (sobre todo en primavera u otoño) en la cara, las orejas, la tripa y las patas.
- Dermatitis por contacto: Es la más directa. La piel reacciona a algo que ha tocado, así de simple. Puede ser un producto de limpieza que has usado en el suelo, el tejido de su cama nueva, un collar o incluso una planta del jardín.
Infecciones oportunistas y otros factores
Una piel dañada por el rascado continuo es una puerta abierta para otros problemas. Las bacterias y levaduras (un tipo de hongo), que viven de forma natural en la piel sin molestar, ven su oportunidad y se multiplican sin control, generando una infección secundaria.
Estas infecciones empeoran muchísimo el picor. Las reconocerás por un olor corporal muy fuerte y desagradable, y una piel enrojecida, grasienta o con pequeños granitos. Se convierte en un círculo vicioso: la alergia causa picor, el perro se rasca y se hace heridas, las heridas se infectan, la infección pica todavía más... y vuelta a empezar.
Más allá de estas grandes causas, hay otros factores que pueden estar echando leña al fuego:
- Piel seca (Xerosis): Un ambiente muy seco, la calefacción a tope en invierno o bañarlo con un champú demasiado agresivo pueden eliminar los aceites naturales de su piel. El resultado es una piel tirante, con caspa y que pica.
- Desequilibrios hormonales: Problemas como el hipotiroidismo o el síndrome de Cushing afectan directamente a la salud de la piel y el pelo, haciéndola más débil, seca y propensa a infecciones.
- Estrés o ansiedad: Sí, los perros también se estresan. Y al igual que algunas personas se muerden las uñas, hay perros que canalizan esos nervios lamiéndose o rascándose una zona concreta de forma compulsiva, llegando a provocarse heridas (dermatitis acral por lamido).
Como ves, el picor puede tener muchas caras. Por eso es tan importante dar con la causa original, porque el tratamiento para unas pulgas no tiene nada que ver con el de una alergia alimentaria. Solo así podremos romper el ciclo del picor y devolverle a tu perro la tranquilidad que se merece.
Qué esperar durante la consulta veterinaria por problemas de piel
Ir al veterinario por un problema de piel puede generar bastante inquietud, sobre todo si es la primera vez. Es normal no saber qué va a pasar. Pero entender cómo trabajamos te dará la tranquilidad de saber que estás dando el paso correcto para ayudar a tu compañero.
Piensa en esta visita como el comienzo de un trabajo en equipo. El objetivo no es solo poner un parche temporal al picor, sino llegar a la raíz del problema. Para ello, nos convertimos en una especie de detectives: vamos descartando sospechosos uno a uno hasta encontrar al culpable. Y en esta investigación, tu testimonio es, sin duda, la pieza más importante del puzle.
El historial clínico y el examen físico
La consulta siempre empieza con una buena conversación. El veterinario te hará preguntas muy específicas para reconstruir la historia de los pruritos en perros que está sufriendo el tuyo. Tener las respuestas preparadas nos ayuda a avanzar mucho más rápido. Piensa en:
- ¿Cuándo empezó a rascarse?
- ¿Hay alguna zona donde se rasque con más desesperación?
- ¿El picor va y viene con las estaciones (por ejemplo, empeora en primavera) o es constante todo el año?
- ¿Qué come habitualmente? Sé lo más detallado posible.
- ¿Qué antiparasitarios usas y cada cuánto tiempo?
Después de charlar, toca el examen físico. Y no, no miramos solo la zona irritada. Revisamos a tu perro de la nariz a la cola: piel, pelo, orejas, espacios entre los dedos... Buscamos pistas que a simple vista pueden pasar desapercibidas, como parásitos, un tipo concreto de enrojecimiento, descamación, olores característicos o pequeñas lesiones. Este primer contacto es fundamental para saber hacia dónde dirigir la investigación.
El diagnóstico en dermatología es un proceso de eliminación. Es muy raro dar con la respuesta a la primera, porque muchísimas enfermedades de la piel se presentan con síntomas casi idénticos. La paciencia y seguir las indicaciones al pie de la letra son la clave del éxito.
Las pruebas diagnósticas más comunes
A partir de lo que nos has contado y lo que hemos visto en el examen, es muy probable que necesitemos hacer algunas pruebas para confirmar o descartar sospechas. No te asustes, la mayoría son muy rápidas y nada molestas para el perro. Su objetivo es, simplemente, ver lo que el ojo no puede.
Pruebas habituales en dermatología canina
| Prueba | ¿Para qué sirve? | ¿Qué buscamos? |
|---|---|---|
| Raspado cutáneo | Para descartar parásitos microscópicos. | Ácaros como los que causan la sarna (Sarcoptes, Demodex). |
| Citología | Para identificar si hay una infección. | Bacterias o levaduras (Malassezia) que vemos con el microscopio. |
| Cultivo fúngico o bacteriano | Para saber el "nombre y apellido" del hongo o la bacteria. | Nos permite elegir el tratamiento antibiótico o antifúngico más eficaz. |
| Lámpara de Wood | Para detectar algunos tipos de tiña. | Ciertos hongos (Microsporum canis) brillan con un color verdoso bajo esta luz ultravioleta. |
Ahora bien, si todo apunta a una alergia, el camino se bifurca. Aquí es donde el veterinario puede plantear pruebas más específicas:
- Dieta de eliminación: Es el método de referencia para diagnosticar una alergia alimentaria. Consiste en dar a tu perro, durante unas 8-12 semanas, una alimentación estricta con una proteína que jamás haya probado.
- Pruebas de alergia: Muy parecidas a las que nos hacen a los humanos (ya sean en la piel o con un análisis de sangre), nos ayudan a identificar a qué sustancias ambientales es alérgico tu perro (pólenes, ácaros del polvo, etc.), lo que nos orienta hacia una dermatitis atópica.
En los casos más rebeldes o extraños, puede que necesitemos una biopsia de piel. Se toma una muestra diminuta de piel para que un patólogo la analice. Esta prueba nos da información valiosísima para diagnosticar enfermedades autoinmunes o problemas más raros. Cada una de estas pruebas es un paso más que nos acerca a un diagnóstico certero, que al final es la única garantía para encontrar un tratamiento que funcione de verdad.
Tu plan de acción para aliviar el picor en casa

Una vez que el veterinario ha dado con la causa, una gran parte del alivio para los pruritos en perros depende de ti y de lo que hagas en casa. Es aquí donde tu constancia y las herramientas adecuadas realmente marcan la diferencia. No se trata solo de calmar el malestar de hoy, sino de fortalecer la piel de tu perro para que esté mucho más preparada frente a futuros brotes.
Imagina la piel irritada como un muro con grietas. No sirve de mucho tapar los síntomas con parches temporales; lo que necesitamos es un buen "cemento" que reconstruya esa barrera protectora. Aquí es donde los productos naturales, bien formulados y específicos para su tipo de piel, actúan como ese cemento reparador.
Crear una rutina de cuidado no tiene por qué ser un agobio. La clave está en integrar pequeños gestos en vuestro día a día que, sumados, suponen un alivio enorme para tu perro y una gran tranquilidad para ti.
El baño terapéutico como primer paso
El baño es tu gran aliado. Con él eliminas alérgenos, costras y suciedad de la superficie, ofreciendo un alivio casi inmediato. Pero ¡ojo!, no vale cualquier champú. Uno inadecuado puede resecar todavía más la piel y, sin querer, agravar el problema.
La clave está en usar un champú dermatológico específico para pieles sensibles. Busca fórmulas que incluyan ingredientes calmantes como la avena coloidal, la caléndula o el aloe vera. Estos activos naturales limpian con suavidad a la vez que ayudan a reducir la inflamación y la rojez.
El baño terapéutico no es un simple lavado, es un tratamiento. Tómate tu tiempo para masajear el producto con suavidad sobre la piel, déjalo actuar los minutos que recomiende el fabricante y acláralo muy bien con agua tibia, nunca caliente.
El acondicionador, el gran reparador de la barrera cutánea
Después de un buen champú, el acondicionador es el segundo pilar de la reconstrucción. Si el champú limpia y calma, el acondicionador es el que sella la hidratación y repara la estructura de la piel. Es el paso que de verdad ayuda a fortalecer esa "muralla" cutánea de la que hablábamos.
Un buen acondicionador para pieles atópicas o con tendencia a la irritación aporta lípidos y ceramidas, que son componentes esenciales de una piel sana. Usarlo de forma regular después de cada baño deja la piel más elástica, hidratada y mucho menos vulnerable. Es el complemento ideal para que el efecto calmante del champú dure más tiempo. Para profundizar, puedes echar un vistazo a nuestra guía sobre el tratamiento casero de la dermatitis en perros, donde explicamos cómo integrar estos pasos en una rutina completa.
Hidratación diaria en zonas críticas
El cuidado no termina al salir de la ducha. Zonas como las almohadillas, el hocico, las axilas o el abdomen necesitan una hidratación constante, especialmente si tu perro tiende a lamerse o si ya tiene sequedad y grietas.
Para esto, necesitas un producto que sea tan práctico como efectivo. Las cremas tradicionales suelen ser grasientas, tardan mucho en absorberse y, al final, acaban manchando el suelo o el sofá. Por eso, las fórmulas de rápida absorción, como las cremas en formato mousse, son una solución fantástica.
Estos productos se absorben en segundos, nutriendo la piel desde dentro sin dejar ningún residuo pegajoso. Esto te da una doble ventaja:
- Máxima eficacia: El producto actúa donde debe sin que tu perro lo quite al lamerse.
- Comodidad para ambos: No tienes que preocuparte por las manchas y tu perro no sentirá esa textura pringosa que tanto les molesta en las patas.
Para que veas las diferencias de un vistazo, hemos preparado esta tabla comparativa entre los enfoques de toda la vida y las soluciones dermocosméticas más actuales.
Comparativa de soluciones para el cuidado de la piel canina
| Tipo de producto | Solución tradicional | Solución dermocosmética natural |
|---|---|---|
| Champú | A menudo con sulfatos agresivos que pueden resecar. | Fórmulas suaves con activos vegetales calmantes y pH adaptado. |
| Hidratación | Cremas densas y grasientas, de absorción lenta. | Mousses o bálsamos de rápida absorción que no dejan residuo. |
| Ingredientes | Fórmulas con perfumes sintéticos, colorantes y conservantes. | Ingredientes naturales, fórmulas veganas y transparentes. |
Como ves, apostar por la dermocosmética natural no es solo una moda, sino una decisión inteligente para cuidar la piel de tu perro de forma respetuosa y mucho más eficaz a largo plazo.
El poder de la cosmética natural para una piel sana

Cuando la piel de tu perro sufre, elegir los productos de cuidado adecuados es una pieza clave del puzzle, tan importante como el propio diagnóstico veterinario. Muchos champús y lociones convencionales contienen ingredientes químicos, sulfatos o perfumes sintéticos que, en lugar de aliviar, pueden agredir aún más la delicada barrera cutánea.
Esta situación crea un círculo vicioso de picor e irritación, especialmente frustrante en perros que ya de por sí tienen la piel sensible o sufren de alergias.
Aquí es donde la dermocosmética natural cambia las reglas del juego. No se trata de una simple moda "verde", sino de aplicar la ciencia para extraer lo mejor de la naturaleza de forma segura y efectiva. El objetivo no es solo calmar el picor del momento, sino ir más allá: reparar y fortalecer la piel para que pueda volver a protegerse por sí misma.
Ingredientes que calman y reparan
Imagina los ingredientes naturales como un equipo de especialistas trabajando sobre la piel de tu perro. Cada uno cumple una función específica, y su acción conjunta es lo que consigue restaurar ese equilibrio perdido. La clave para aliviar los pruritos en perros está en usar activos con eficacia demostrada.
Estos son algunos de los más valiosos:
- Avena coloidal: Es como un bálsamo reconfortante para la piel irritada. Forma una película protectora que mantiene la humedad y calma el enrojecimiento y el picor de manera casi inmediata.
- Caléndula: Famosa por sus propiedades antiinflamatorias y cicatrizantes, es una aliada fantástica para reparar las pequeñas heridas que se hacen al rascarse y para reducir la inflamación general.
- Aloe vera: Un auténtico chute de hidratación y regeneración celular. Su efecto refrescante proporciona un alivio instantáneo que se agradece muchísimo en pieles enrojecidas o calientes al tacto.
- Aceite de coco: Rico en ácidos grasos esenciales, nutre la piel en profundidad y ayuda a reconstruir su barrera protectora, haciéndola mucho más resistente frente a futuras agresiones.
Cuando eliges fórmulas que priorizan estos activos, no solo estás evitando los posibles efectos negativos de los químicos sintéticos, sino que estás invirtiendo de verdad en la salud de su piel a largo plazo.
La dermocosmética natural de calidad une lo mejor de dos mundos: la delicadeza y el poder de los ingredientes vegetales con el rigor científico que garantiza su seguridad y eficacia, incluso si necesitas usarla a menudo.
La importancia de una fórmula bien pensada
El verdadero secreto de un buen producto no está solo en lo que lleva, sino también en lo que no lleva. Una fórmula natural bien diseñada está libre de sulfatos, parabenos, colorantes y fragancias artificiales, que son a menudo los causantes de muchas reacciones adversas.
De hecho, apostar por una cosmética bien formulada puede reducir las visitas al veterinario y mejorar visiblemente la salud de la piel de tu perro. Es una tranquilidad que ya comparten miles de personas comprometidas con el bienestar de sus compañeros.
Además, la experiencia de uso es fundamental. Nadie quiere pelearse con su perro para ponerle una crema. Un buen producto debe ser fácil y agradable de aplicar para los dos. Texturas ligeras que se absorben rápido, como las mousses, convierten un momento potencialmente estresante en una rutina de mimos que fortalece vuestro vínculo. Si quieres saber más, te contamos todo en nuestro artículo sobre los beneficios de los productos naturales para perros en el cuidado diario.
Claro, aquí tienes la sección reescrita con un tono completamente humano y natural, como si la hubiera redactado un experto con años de experiencia en el cuidado de la piel canina.
Resolvemos tus dudas más frecuentes sobre el picor en perros
Ver a tu perro rascarse sin parar genera muchísima impotencia y, cómo no, un montón de preguntas. Es normal sentirse un poco perdido al principio. Por eso, hemos recopilado las dudas que más nos consultáis para darte respuestas claras y que sepas cómo actuar.
Si mi perro tiene picores, ¿cada cuánto debería bañarlo?
Aquí no hay una respuesta única, todo depende de por qué se rasca y qué tipo de champú estás usando. Si el veterinario te ha pautado un champú de tratamiento, es probable que te indique baňarlo una o incluso dos veces por semana para controlar una crisis fuerte. Es un baño terapéutico, no de simple limpieza.
Para un mantenimiento general o si el picor es más leve, un baño cada dos o cuatro semanas suele ser más que suficiente. Lo más importante es que uses siempre un champú muy suave, con un pH específico para su piel sensible. De lo contrario, podrías arrastrar los aceites naturales que la protegen y empeorar el problema.
¿De verdad funcionan los productos naturales para la dermatitis atópica?
Sí, y son una pieza clave en su bienestar diario. La dermatitis atópica es una condición crónica que siempre necesita el seguimiento de un veterinario, pero la dermocosmética natural es tu mejor aliada para manejar los síntomas en el día a día.
Ingredientes como la avena, la caléndula o el aloe vera son fantásticos para calmar ese picor desesperante, bajar la inflamación y, sobre todo, reforzar su barrera cutánea. Si los usas de forma constante, verás cómo los brotes se espacian y tu perro está mucho más tranquilo y feliz.
La cosmética natural no sustituye al tratamiento veterinario, sino que lo complementa. Piénsalo como un pilar fundamental que mantiene su piel fuerte e hidratada, haciendo que se sienta mucho más a gusto en su propia piel.
¿Puedo usar mi champú o una crema para humanos en mi perro?
La respuesta es un no rotundo. La piel de un perro es muy distinta a la nuestra, principalmente por su pH. El suyo es mucho más alcalino (en torno a 7,5), mientras que el nuestro es más ácido (sobre 5,5). Si usas un producto para personas, básicamente estarás destruyendo su manto protector natural.
¿La consecuencia? Una piel más seca, más irritada y, paradójicamente, con mucho más picor del que intentabas calmar. Utiliza siempre productos formulados y probados específicamente para ellos.
Mi perro no para de lamerse las patas, ¿la crema para almohadillas sirve de algo si se la lame?
¡Sí que sirve! El truco está en elegir el producto adecuado. Busca un bálsamo o una crema en formato mousse que sea de rápida absorción y que esté hecha con ingredientes naturales no tóxicos. Los formatos en mousse son geniales porque la piel los absorbe en segundos sin dejar esa sensación pringosa.
Un buen consejo es aplicarle la crema justo antes de distraerlo con algo que le encante: antes de salir a pasear, a la hora de comer o mientras jugáis. Así, aunque intente lamerse, la mayor parte del producto ya estará trabajando para hidratar, reparar esas grietas y aliviar la irritación.
Para dar con una rutina de cuidado que de verdad funcione para los problemas de piel de tu perro, en Masco Beauty te ofrecemos soluciones dermocosméticas naturales y eficaces, diseñadas por expertos para cada necesidad. Descubre la gama completa y devuélvele el bienestar a su piel en mascobeauty.com.
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