Guía: betadine en perros para heridas seguras y efectivas

Guía: betadine en perros para heridas seguras y efectivas

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Claro que sí, puedes usar Betadine en tu perro, pero hay una regla de oro que no te puedes saltar: jamás lo apliques directamente del bote. La clave para que sea un aliado y no un problema es diluirlo siempre en agua o suero fisiológico. Así consigues desinfectar esas pequeñas heridas del día a día sin irritar su piel, que es mucho más sensible que la nuestra.

El Betadine: ¿qué es y por qué lo usamos tanto en perros?

Seguro que tienes en casa el típico bote marrón de Betadine. Es un clásico de cualquier botiquín. Lo que contiene es povidona yodada, un antiséptico muy potente que se carga bacterias, virus y hongos para que los cortes y rasguños no se infecten. Por eso, es normal que sea lo primero que se nos viene a la cabeza cuando nuestro perro se hace una herida.

Pero aquí viene el matiz importante: lo que funciona de maravilla en nuestra piel no siempre es igual de seguro para ellos. Imagina el Betadine como una lejía pura: es genial para desinfectar la encimera de la cocina, pero ni se te ocurriría usarla sin diluir sobre un mueble de madera delicado, ¿verdad? Lo estropearías. Pues bien, la piel de tu perro es ese mueble delicado.

El Betadine se ha ganado su fama en el mundo canino porque, si lo usas bien, funciona. El problema es que un mal uso puede ser peor que no hacer nada. La povidona yodada sin diluir es lo que llamamos "citotóxica". Esto significa que no solo mata a los microbios malos, sino que también puede dañar las células sanas que están intentando reparar la herida. El resultado: la cicatrización se retrasa y, en perros con piel sensible, puedes llegar a provocar una pequeña quemadura química.

Un antiséptico muy popular, pero con letra pequeña

La fama del Betadine en perros tiene su lógica. Es un recurso que todos tenemos a mano para una primera cura en casa. No es casualidad que los problemas de piel sean uno de los motivos más frecuentes de visita al veterinario. De hecho, según datos de clínicas como AniCura, casi el 60% de las consultas están relacionadas con la piel. Y en muchos de esos casos, los dueños han intentado una cura inicial con Betadine.

Algunos estudios señalan que, si se diluye correctamente al 10%, la povidona yodada puede llegar a reducir la carga de bacterias en una herida superficial hasta en un 90%. Esto es una gran ayuda para prevenir infecciones en los típicos raspones de los perros más activos y juguetones. Si te interesa el tema, puedes leer más sobre estas recomendaciones de uso en perros para tener una visión más completa.

En resumen, el Betadine es tan popular por tres motivos claros:

  • Es un antiséptico potente: Elimina un montón de microorganismos que pueden causar infecciones.
  • Es muy accesible: Lo encuentras en cualquier farmacia y casi todos lo tenemos en casa.
  • Actúa rápido: Su efecto desinfectante sobre la herida es casi inmediato.

La idea no es demonizar el Betadine, sino entenderlo como lo que es: una herramienta de primeros auxilios que hay que saber usar. El secreto está en la dilución y en saber cuándo es una buena opción y cuándo es mejor buscar alternativas más suaves.

Con esto claro, ya tienes la base para entender por qué el Betadine es tan conocido, pero también por qué debemos ser prudentes. En las siguientes secciones vamos a ver, paso a paso, cómo diluirlo y aplicarlo correctamente y, sobre todo, cuándo es mejor dejar el bote en el armario y optar por soluciones más modernas y diseñadas específicamente para la piel de tu compañero.

Cómo aplicar betadine a un perro de forma segura

Cuando tu perro se hace una herida, es tentador coger el bote de Betadine del botiquín y aplicarlo directamente. Pero, un momento. Usarlo correctamente es clave para ayudarle a sanar y no para empeorar las cosas sin querer. Hay un concepto fundamental que debes grabar a fuego: la dilución.

Piensa en el Betadine como un limpiador muy concentrado. Si lo usaras puro sobre una superficie delicada, podrías dañarla. Lo mismo ocurre con la piel de tu perro. Su poder antiséptico es tan potente que, sin diluir, resulta demasiado agresivo y puede irritar la piel o incluso retrasar la cicatrización al dañar las células sanas que intentan reparar el tejido.

Por eso, la proporción segura que recomendamos los profesionales es de una parte de Betadine por diez partes de agua o suero fisiológico. Esta mezcla mantiene su capacidad para eliminar gérmenes, pero a un nivel que respeta la piel de tu mascota.

Guía paso a paso para una aplicación sin riesgos

Para que la cura sea efectiva y lo menos estresante posible, es vital tener un plan y mantener la calma. Tu perro notará tu tranquilidad.

Aquí te explico cómo hacerlo bien:

  1. Prepara tu "puesto de enfermería": Antes de llamar a tu perro, tenlo todo a mano. Necesitarás gasas estériles, un cuenco pequeño y limpio para la mezcla, suero fisiológico (o agua previamente hervida y ya fría) y el Betadine. Así evitarás tener que moverte con tu perro esperando.

  2. Limpia la zona con delicadeza: Empapa una gasa en suero y limpia la herida para quitar la suciedad, tierra o pelos que pueda haber. Hazlo con toques suaves, de dentro hacia fuera, para no arrastrar más contaminación hacia el centro de la lesión. No frotes.

  3. Prepara la dilución correcta: Aquí viene el paso clave. En el recipiente limpio, vierte la mezcla. La tabla de abajo te lo pone fácil. Remueve hasta que el líquido tenga un color uniforme, como un té muy diluido.

Para que no haya dudas con las cantidades, aquí tienes una tabla de referencia muy sencilla.

Proporciones de dilución del betadine para un uso seguro en perros

Esta tabla muestra la cantidad exacta de Betadine y agua (o suero fisiológico) a mezclar para obtener la concentración recomendada (1:10) y evitar riesgos.

Cantidad de Betadine Cantidad de Agua/Suero Uso Recomendado
1 ml (unas 20 gotas) 10 ml Para heridas pequeñas o retoques.
5 ml (una cucharadita) 50 ml Para limpiar cortes o raspones más extensos.
10 ml (una cucharada) 100 ml Para heridas de mayor tamaño o zonas amplias.

Como ves, es una regla simple: siempre diez veces más líquido que producto.

  1. Aplica la solución antiséptica: Coge una gasa nueva, mójale en la mezcla y aplícala sobre la herida dando pequeños toques, como si estuvieras estampando un sello. El objetivo es impregnar la zona, no frotar ni restregar.

  2. Secado y, sobre todo, ¡que no se lama! Deja que la zona se seque al aire. Ahora empieza la parte más difícil: evitar que tu perro se lama. La saliva está llena de bacterias y, además, la ingestión repetida de yodo no es buena para él. Si es un "lamedor" profesional, no lo dudes y ponle un collar isabelino.

Este esquema visual te ayudará a recordar cuándo actuar y cuándo es mejor llamar al veterinario.

Diagrama de flujo sencillo para el uso de Betadine en mascotas, desde una herida leve hasta consultar al veterinario.

Como muestra el diagrama, ante la más mínima duda, o si la herida no parece un simple rasguño, la mejor decisión es siempre consultar con un profesional.

Consejos para que la cura sea un momento de calma

Sabemos que curar una herida puede ser estresante para ambos. Para que tu perro coopere y no lo vea como un castigo, prueba estos trucos que funcionan en el día a día.

Intenta que la cura sea algo predecible y positivo. Habla con voz suave, dale un premio que le encante justo al terminar (¡no durante!) y nunca le riñas si se mueve. Si tu perro es muy nervioso o grande, pide ayuda. Una persona puede sujetarlo con cariño y distraerlo mientras tú te concentras en la herida.

Recuerda, tu paciencia es la mejor herramienta. Si tú actúas con seguridad y calma, le transmitirás esa confianza a tu perro, y todo será mucho más fácil.

Riesgos y contraindicaciones del Betadine en perros

Saber cómo diluir y aplicar el Betadine es solo la mitad del trabajo. La otra mitad, y quizá la más importante, es entender cuándo no debemos usarlo y los riesgos que corremos si lo hacemos mal. Aunque lo tengamos en el botiquín de casa desde siempre, el Betadine en perros tiene una letra pequeña que es fundamental conocer.

Piénsalo así: es una herramienta muy potente, pero sin el manual de instrucciones adecuado, podemos causar más daño que bien. La piel de un perro no es como la nuestra; es mucho más delicada. Lo que para nosotros es una simple desinfección, para ellos puede ser una verdadera agresión química si no se usa con precaución.

Toxicidad por ingestión o lamido

Ante una herida, el primer instinto de un perro es lamerse. Si acabas de aplicar Betadine, no solo estará contaminando la herida con las bacterias de su boca, sino que, peor aún, estará ingiriendo yodo.

Un lametón accidental de Betadine diluido no suele ser un drama, pero si lo hace de forma continua, el yodo puede acumularse en su organismo y acabar afectando a su glándula tiroides.

Este riesgo es mucho mayor en perros de razas pequeñas o en aquellos que ya tienen algún problema metabólico. Por eso, después de una cura, el collar isabelino no es una sugerencia, es una necesidad para evitar que se lama.

Irritación cutánea y reacciones alérgicas

Igual que hay personas con piel sensible, hay perros que también la tienen. De hecho, algunas razas con tendencia a la dermatitis atópica son especialmente vulnerables a los químicos.

En estos animales, incluso el Betadine bien diluido puede provocar problemas:

  • Enrojecimiento e hinchazón en la zona donde lo aplicaste.
  • Un picor muy intenso, que le llevará a rascarse y lamerse, empeorando la herida.
  • Reacciones alérgicas localizadas, como si le hubiera picado algo, con pequeños granitos o urticaria.

Si ves cualquiera de estas señales después de usar Betadine, no insistas. Límpiale la zona con suavidad usando suero fisiológico y busca otra alternativa. Es un mensaje claro de que su piel no lo tolera.

Retraso en la cicatrización de heridas

Aquí viene la gran paradoja del Betadine: un producto que usamos para curar, a veces, puede hacer que la herida tarde más en cerrar. Esto pasa por su efecto citotóxico.

Imagina que la herida es una obra en la que las células nuevas son los obreros que reparan el tejido. El Betadine, si está muy concentrado, es tan potente que no solo mata a los "malos" (las bacterias), sino que también se carga a los "obreros" (células sanas como los fibroblastos). Al final, ralentiza todo el proceso. De ahí la importancia de diluirlo correctamente, para encontrar el equilibrio justo entre desinfectar y no dañar.

Contraindicaciones absolutas: mucosas y heridas profundas

Hay sitios y situaciones donde el Betadine está totalmente prohibido. Grábate a fuego esta lista, porque aquí no hay espacio para la duda ni la experimentación.

Zonas donde nunca debes aplicarlo:

  • Ojos y su contorno: El yodo es muy corrosivo para la córnea. Podrías provocarle una quemadura química grave y un daño permanente en la vista.
  • Boca, nariz o genitales: Estas mucosas son extremadamente sensibles y absorben todo muy rápido, lo que puede causar una irritación tremenda y una absorción de yodo al torrente sanguíneo.
  • Dentro de los oídos: Jamás lo uses para limpiar el canal auditivo. Es peligroso y podría dañar el tímpano y otras estructuras internas muy delicadas.

De hecho, se calcula que en cerca de un 20 % de las aplicaciones en zonas sensibles, como cerca de la boca, el yodo provoca irritación, sobre todo si el perro lo lame después. Si quieres profundizar en el tema, en la web de AniCura explican muy bien el uso seguro de antisépticos.

Tampoco debes usar Betadine en heridas profundas, punzantes o mordeduras de otros animales. Estas heridas siempre necesitan que un veterinario las valore. Podría haber daños internos o necesitar antibióticos. Aplicar Betadine por fuera solo serviría para cerrar la herida en falso, dejando la infección atrapada dentro.

Cómo aplicar el Betadine según la herida y la zona del cuerpo

No todas las heridas son iguales, y tratarlas como si lo fueran es un error de manual que puede salir caro. Un simple rasguño en el lomo no tiene nada que ver con un corte feo en una almohadilla. Por eso, es clave saber cómo actuar según el tipo de lesión y la zona del cuerpo para usar el Betadine en perros de forma segura y eficaz.

Una persona con guantes aplica un vendaje en la pata de un perro en una clínica veterinaria.

Imagina la piel de tu perro como un mapa con diferentes terrenos. Tienes zonas más expuestas y resistentes, como el lomo, y otras increíblemente delicadas, como las almohadillas o el contorno de los ojos. Aplicar lo mismo y de la misma manera en todo el «mapa» sería una auténtica imprudencia.

Para rasguños y arañazos superficiales

En esos típicos raspones que se hacen jugando en el parque, el Betadine diluido es un primer paso excelente. Son heridas que, por lo general, solo afectan la capa más externa de la piel y no suelen revestir gravedad.

Aquí, el proceso es muy sencillo:

  1. Primero, limpia la zona con suero fisiológico para arrastrar cualquier resto de tierra o suciedad.
  2. Luego, con una gasa empapada en la mezcla de Betadine (recuerda: una parte de Betadine por diez de agua), da unos toquecitos suaves sobre la herida.
  3. Déjalo secar al aire y, muy importante, vigila que no se lama.

Para estas pequeñas batallas, el objetivo es simplemente evitar que las bacterias entren en acción. Una desinfección suave es más que suficiente.

El desafío de los cortes en las almohadillas

Las almohadillas son el calzado natural de tu perro. Están hechas para aguantar trote, pero un corte ahí es otra historia. Piensa que son como las suelas de nuestros zapatos: están en contacto directo y constante con el suelo, la suciedad y la humedad.

Un corte en esta zona se complica por varios motivos:

  • Riesgo de contaminación altísimo: La herida está continuamente expuesta a todo lo que pisa.
  • Lamido compulsivo: Es una zona a la que llegan sin problemas, y su instinto les pide lamerla sin parar.
  • Movimiento constante: Cada paso que da puede reabrir la herida y hacer que la cicatrización se eternice.

En estos casos, el Betadine diluido te sirve para una primera limpieza de emergencia, pero la cura es más compleja. Es fundamental mantener la herida limpia, seca y, sobre todo, protegida del lamido. La experiencia en situaciones reales lo confirma. En 2010, por ejemplo, la Asociación Española de Perros de Rastreo (AEPES) documentó 97 casos de cortes en patas durante cacerías y descubrió que en el 70 % de ellos el uso de Betadine rebajado con suero fue clave para evitar complicaciones y acelerar la recuperación. Si quieres, puedes conocer más detalles sobre estos hallazgos aquí.

En las almohadillas, desinfectar es solo el principio. La clave del éxito está en la protección posterior, ya sea con un buen vendaje o con productos específicos que creen una barrera.

Precisamente por su complejidad, las almohadillas necesitan un cuidado extra. Si además de heridas, notas que las tiene secas o agrietadas, existen soluciones diseñadas para nutrirlas. Puedes leer más sobre cómo mantenerlas sanas en nuestro artículo sobre la mejor crema para almohadillas de perros.

Zonas donde el Betadine está prohibido

Hay áreas en el cuerpo de tu perro donde el Betadine está terminantemente desaconsejado, incluso si lo diluyes. Al ser citotóxico, es demasiado agresivo para tejidos tan sensibles como las mucosas.

Estas son las zonas de «no tocar»:

  • Cerca de los ojos o la boca: El riesgo de que entre en el ojo o de que lo ingiera es altísimo. Una sola salpicadura en la córnea puede provocar una úlcera.
  • Dentro de los oídos: Jamás lo uses para limpiar el canal auditivo. Podrías dañar el tímpano de forma irreversible.
  • En los genitales: La piel de esta zona es extremadamente fina y sensible. Aplicar Betadine aquí solo causaría una irritación muy dolorosa.

Para limpiar estas áreas, usa siempre productos formulados para ello, como limpiadores oculares o soluciones óticas que te recomiende el veterinario. Para una limpieza de emergencia, el suero fisiológico es siempre la opción más segura. Entender estas diferencias te convierte en un cuidador más responsable, capaz de tomar la decisión correcta en cada momento.

Alternativas al betadine: opciones más seguras y modernas

Productos de cuidado veterinario para mascotas sobre una mesa de madera, con un perro negro borroso al fondo.

Aunque el betadine diluido puede sacarnos de un apuro para una primera desinfección, la ciencia veterinaria ha avanzado a pasos agigantados. Hoy en día, tenemos a nuestro alcance opciones mucho más seguras y eficaces. Es hora de modernizar el botiquín de primeros auxilios de nuestro perro con productos pensados para su piel, dejando atrás soluciones anticuadas que pueden ser más agresivas de lo necesario.

El objetivo ya no es simplemente "desinfectar a toda costa". Se trata de hacerlo de una forma que respete el delicado equilibrio de la piel canina, favoreciendo una curación rápida y sin complicaciones.

La clorhexidina: el antiséptico de elección para los veterinarios

Si hay una alternativa que se lleva la medalla de oro, esa es la clorhexidina. La gran mayoría de los veterinarios la recomiendan, y no es por casualidad. Se ha convertido en el estándar para la desinfección en perros por varias razones de peso.

Para empezar, a diferencia del betadine, la clorhexidina presenta una toxicidad mucho menor si el perro la lame accidentalmente. Además, tiene un efecto residual más duradero, lo que significa que sigue protegiendo la herida durante más tiempo después de haberla aplicado.

Pero lo más importante es que es bastante menos irritante para la piel y los tejidos sanos. Esto es clave, ya que no daña las células que están trabajando para reparar la herida, lo que se traduce en una cicatrización más eficiente y menos molestias para tu compañero. Normalmente, se utiliza en concentraciones bajas (entre el 0,05% y el 2%) que suelen venir ya preparadas en soluciones de uso veterinario. Si quieres profundizar en el tema, te animamos a leer nuestra guía completa sobre la clorhexidina para perros.

Dermocosmética reparadora: la nueva era en el cuidado de la piel

El cuidado de una herida no termina con la desinfección. De hecho, la verdadera "magia" ocurre justo después, en la fase de regeneración. Es aquí donde la dermocosmética canina moderna marca una diferencia abismal, ofreciendo mucho más que un simple antiséptico.

En lugar de productos agresivos, ahora contamos con soluciones formuladas específicamente para el pH y las particularidades de la piel de un perro. Estos productos no solo limpian, sino que también calman la irritación, hidratan la zona y aportan ingredientes que ayudan a reparar el tejido.

La dermocosmética canina entiende la piel como lo que es: un órgano vivo que necesita nutrición y protección, no solo una desinfección agresiva. El enfoque es fortalecer su barrera natural para que pueda defenderse y repararse a sí misma con mayor eficacia.

Productos específicos para cada zona y necesidad

El cuidado de la piel canina de hoy en día se basa en la especialización. Ya no vale el "un producto para todo". Dependiendo de la zona a tratar y del tipo de problema, existen fórmulas diseñadas para ser lo más eficaces y seguras posible.

Soluciones especializadas que deberías conocer:

  • Bálsamos reparadores para almohadillas y trufa: Formulados con ingredientes como la manteca de karité o la centella asiática, estos productos nutren en profundidad y reparan las grietas. Suelen ser de absorción muy rápida para evitar que el perro los lama o deje el suelo perdido.
  • Limpiadores para la zona ocular y perioral: El contorno de los ojos y la zona alrededor de la boca son muy delicadas. Necesitan limpiadores con un pH neutro y sin ingredientes irritantes para eliminar las manchas de oxidación del lagrimal o los restos de comida de forma segura.
  • Sprays cicatrizantes y calmantes: Perfectos para rasguños, rozaduras o irritaciones. Suelen contener ingredientes como el aloe vera o la caléndula, que calman el picor y ayudan a regenerar la piel. Su formato en spray es ideal para no tener que tocar directamente una zona que puede estar dolorida.

Apostar por estas alternativas no solo soluciona un problema puntual, como un corte o una rozadura. Es una inversión en la salud a largo plazo de la piel de tu perro, ayudando a que se mantenga fuerte, elástica y preparada para defenderse de futuras agresiones.

Cuándo debes acudir inmediatamente al veterinario

Saber cómo hacer una primera cura con Betadine en perros está muy bien, pero lo más importante, de verdad, es saber reconocer cuándo una herida se nos va de las manos. Ser un dueño responsable significa, ante todo, conocer nuestros propios límites y actuar con sensatez por el bien de nuestro animal.

Aunque el Betadine diluido nos puede sacar de un apuro con rasguños superficiales, hay ciertas heridas que no admiten dudas y requieren una visita urgente al veterinario. No te lo pienses dos veces si te encuentras con algo así:

  • Es profunda o muy grande: Si la herida es tan abierta que puedes ver lo que hay debajo de la piel (grasa, músculo) o si mide más de un par de centímetros, necesita puntos y la valoración de un profesional.
  • No para de sangrar: Si has presionado la herida con una gasa limpia durante varios minutos y la hemorragia continúa, es una emergencia. Directo al veterinario.
  • Es una mordedura: Las heridas por mordiscos, por pequeñas que parezcan, son trampas. Tienen un riesgo de infección altísimo y pueden haber causado daños internos que no se ven a simple vista.

Señales de alarma que no puedes ignorar

A veces, una herida que parecía no tener importancia empieza a dar problemas. Es fundamental que vigiles su evolución para detectar a tiempo si se está infectando. Si ves alguna de estas señales, significa que necesitas ayuda profesional cuanto antes.

Llama a tu veterinario si observas:

  • Pus o cualquier secreción amarillenta o verdosa: Es el signo más evidente de que hay una infección bacteriana en marcha.
  • Mal olor que sale de la herida: Las bacterias responsables de las infecciones suelen producir un olor muy desagradable y característico.
  • Hinchazón, calor o un enrojecimiento que se extiende: Son síntomas de que la inflamación está descontrolada y la infección se está expandiendo.
  • Hay un objeto extraño clavado: ¡Ni se te ocurra quitarlo! Podrías provocar una hemorragia masiva o empujar la suciedad aún más adentro. Déjaselo a un profesional.

Saber identificar estos signos a tiempo es crucial. Una infección que no se trata puede pasar de ser un problema local a afectar a todo el organismo de tu perro. Ante la más mínima duda, la llamada al veterinario es siempre la mejor decisión.

Ten en cuenta, además, que el uso inadecuado de antisépticos puede traer problemas. En regiones como Cataluña y Andalucía, donde según datos de la AVEPA de 1987, un 35% de los perros pertenecen a razas con tendencia a alergias de piel, el uso incorrecto de Betadine ha llegado a causar un 15% más de visitas de seguimiento al veterinario. Por eso, muchas veces las soluciones seguras mejoran la salud dermatológica canina en anicura.es.

Hay lesiones, como los "hot spots", que a primera vista parecen una simple irritación pero que necesitan un tratamiento muy específico, que va más allá de desinfectar. Si quieres saber más, puedes aprender a identificar y tratar un hot spot en perros en nuestro artículo dedicado a ello.

Resolviendo las dudas más comunes sobre el Betadine y tu perro

Si tienes un bote de Betadine en el botiquín, es muy normal que te hayas preguntado si puedes usarlo en tu perro. Vamos a aclarar las dudas más importantes, esas que surgen justo en el momento de la verdad, para que sepas cómo actuar con total seguridad.

¿Le puedo poner el Betadine de mi botiquín a mi perro?

Sí, puedes usar el mismo Betadine que tienes en casa, ya que el principio activo (la povidona yodada) es idéntico. Pero ¡ojo!, esto no significa que debas aplicarlo tal cual sale del bote. La piel de un perro es mucho más delicada que la nuestra.

La regla de oro que nunca debes olvidar es diluirlo siempre. La proporción segura es de una parte de Betadine por diez partes de agua o suero fisiológico. Con esta mezcla, consigues su efecto desinfectante sin provocarle una irritación innecesaria.

¿Qué hago si se lame la herida con Betadine?

Que no cunda el pánico. Si tu perro le da un lametón rápido a la zona recién curada, la cantidad que ingiere es mínima y no debería causar un problema grave de inmediato.

Sin embargo, el verdadero peligro está en el lamido constante. La ingestión repetida de yodo puede acabar afectando a su glándula tiroides y provocar desajustes hormonales con el tiempo. Por eso, es fundamental evitar que se lama. Si ves que no para, no dudes en ponerle un collar isabelino.

¿Sirve para calmar picores o una dermatitis?

No, en absoluto. El Betadine es un antiséptico, su única función es desinfectar heridas abiertas, como un corte o un arañazo, para prevenir infecciones. No es un tratamiento para problemas de la piel como dermatitis, alergias o zonas con picor.

De hecho, si lo aplicas sobre una piel que ya está irritada o inflamada, lo más probable es que empeores el problema. Le causará más sequedad, escozor y malestar.

¿Y si la herida está cerca del ojo?

Nunca, bajo ninguna circunstancia. El Betadine es tremendamente corrosivo para los tejidos del ojo. Una sola gota podría provocarle una quemadura química, una úlcera en la córnea o incluso un daño permanente en su visión.

Para limpiar cualquier herida o suciedad en la zona de los ojos, usa únicamente suero fisiológico estéril en monodosis o los limpiadores oculares específicos para perros que te recomiende tu veterinario.


En Masco Beauty, sabemos que la piel de tu perro es única y requiere un cuidado especial. Por eso hemos creado una gama de dermocosmética natural y vegana, con fórmulas pensadas para calmar, proteger y reparar su piel con la suavidad que necesita. Descúbrela en mascobeauty.com.

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